Los ingresos del Gobierno federal cerraron septiembre de 2026 con un retroceso de 28.4% real anual, según el informe mensual de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Es la caída más pronunciada del año y se explica por tres frentes al mismo tiempo: el petróleo, el ISR y el IEPS.

En el mes, los ingresos presupuestarios sumaron 643 mil 365 millones de pesos. En el acumulado de enero a septiembre alcanzaron 6 billones 304 mil 452 millones, 2.8% menos en términos reales que en el mismo periodo de 2025.

El dato llega pocos días después de que el Congreso aprobara una Ley de Ingresos para 2027 que apuesta precisamente a que la recaudación tributaria crezca para compensar la pérdida de ingresos petroleros. Lo que muestra septiembre es que ese punto de partida es más bajo de lo previsto.

Concepto Septiembre 2026 (var. real anual) Enero–septiembre 2026 (var. real anual)
Ingresos presupuestarios totales −28.4% −2.8%
Ingresos petroleros −80.9% −21.5%
Ingresos de Pemex −86.8% n.d.
ISR n.d. −5.3%
IEPS total n.d. −2.3%
IEPS a gasolinas y diésel n.d. −9.2%

n.d.: no desglosado en la información difundida. Fuente: informe de finanzas públicas de la SHCP a septiembre de 2026.

El efecto Pemex en la comparación

El rubro con el desplome más visible es el petrolero. En septiembre esos ingresos se quedaron en 63 mil 961 millones de pesos, 80.9% menos en términos reales que un año antes. Dentro de ese total, los ingresos propios de Pemex cayeron 86.8%.

Hacienda pide leer el dato con cuidado. En septiembre de 2025 el gobierno hizo una aportación extraordinaria a la petrolera que infló la base de comparación, así que buena parte de la caída es un espejismo estadístico. Si se descuenta ese apoyo, la dependencia calcula que los ingresos petroleros habrían crecido 8.1% real en el acumulado del año, en lugar de retroceder 21.5%.

El matiz es válido, pero no borra la tendencia de fondo. El Paquete Económico 2027 ya proyecta ingresos petroleros 14.4% menores en términos reales el próximo año por un precio más bajo de la mezcla mexicana, y la dependencia del Estado respecto a Pemex sigue siendo el componente más volátil de sus finanzas.

ISR: el golpe de las declaraciones anuales

Más preocupante para la recaudación estructural es lo que ocurre con el Impuesto sobre la Renta, la principal fuente de ingresos tributarios del país. Entre enero y septiembre su recaudación cayó 5.3% real, hasta aproximadamente 2.2 billones de pesos.

La explicación oficial apunta a un momento concreto: la declaración anual de las personas morales, que se presenta en marzo. Las empresas pagaron menos impuesto anual que el año anterior, y ese faltante arrastra el acumulado desde entonces.

El retroceso no es nuevo. A julio, el ISR ya acumulaba una caída de 6% real, la mayor para un periodo comparable desde la recesión de 2009. Septiembre modera ligeramente esa cifra, pero confirma que la recaudación del impuesto más importante no está creciendo al ritmo que Hacienda necesita.

Para los contribuyentes esto tiene una lectura práctica. Cuando la recaudación del ISR se rezaga frente a la meta, el SAT suele intensificar la fiscalización, los requerimientos y las cartas invitación en el último trimestre del año y en el arranque del siguiente. Es el patrón habitual, no una excepción.

Gasolinas: 80 mil millones que no entraron

El tercer factor es el IEPS, que en el acumulado cayó 2.3% real. El componente de gasolinas y diésel retrocedió 9.2%, y la causa es conocida: los estímulos fiscales semanales que Hacienda aplica para evitar que el encarecimiento internacional de los combustibles se traslade al precio en las gasolineras.

Cada punto de estímulo es recaudación que el gobierno decide no cobrar. Según la propia dependencia, entre enero y septiembre esos apoyos sumaron alrededor de 80 mil millones de pesos que dejaron de entrar a las arcas federales.

Es una decisión de política pública con un costo fiscal explícito. Contiene la inflación y protege el bolsillo de los automovilistas y del transporte de carga, pero debilita uno de los impuestos que la Ley de Ingresos 2027 espera que crezca más: Hacienda proyecta un alza real de 10.5% en el IEPS para el próximo año, con 538 mil millones provenientes solo de combustibles.

Hacienda sostiene la meta de déficit

Pese al deterioro de los ingresos, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, afirmó que las finanzas públicas siguen dentro de lo programado. La dependencia mantiene su expectativa de cerrar 2026 con un déficit equivalente a 4.1% del PIB, la misma cifra prevista desde el inicio del ejercicio.

Para lograrlo, el funcionario anticipó que Hacienda seguirá ajustando tanto ingresos como gasto en los últimos meses del año. En la práctica eso significa dos cosas: contener o posponer erogaciones en el cuarto trimestre y buscar recaudación adicional por la vía administrativa, es decir, fiscalización y cobro de créditos fiscales.

El informe de octubre, que se publicará a finales de noviembre, mostrará si la caída de septiembre fue un episodio aislado o el inicio de un cierre de año más complicado de lo que anticipa la Secretaría.