La reducción de la jornada laboral en México dejó de ser una propuesta y se convirtió en una reforma constitucional y legal.
El decreto que modificó el artículo 123 de la Constitución se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 3 de marzo de 2026, mientras que las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo (LFT) se publicaron el 1 de mayo del mismo año.
El nuevo esquema establece una reducción gradual de la jornada máxima semanal hasta llegar a 40 horas en 2030. Durante 2026 se mantiene el límite de 48 horas semanales, por lo que este periodo sirve para que las empresas revisen sus horarios, turnos, contratos y sistemas de nómina.
El calendario está previsto en los artículos transitorios de los decretos publicados en el DOF.
¿Cuándo se reduce la jornada laboral?
La reducción se aplicará a partir del 1 de enero de cada año, conforme al siguiente calendario:
| Año | Jornada máxima semanal |
|---|---|
| 2026 | 48 horas |
| 2027 | 46 horas |
| 2028 | 44 horas |
| 2029 | 42 horas |
| 2030 | 40 horas |
El cambio no implica que todas las empresas deban modificar sus horarios de inmediato durante 2026. Sin embargo, sí conviene aprovechar el periodo de transición para definir cómo se reorganizarán los turnos y se distribuirán las horas de trabajo.
La reducción tampoco puede utilizarse como justificación para disminuir los sueldos, salarios o prestaciones de las personas trabajadoras.
¿Qué pasa con los días de descanso?
La reforma mantiene el derecho a disfrutar de por lo menos un día de descanso con goce de salario íntegro por cada seis días de trabajo.
Por ello, las empresas deberán revisar la distribución de la jornada y no limitarse a restar horas de los horarios actuales. La organización del trabajo debe considerar los descansos, las necesidades operativas y los límites legales aplicables.
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¿Qué deben revisar los patrones?
La transición requiere analizar al menos cuatro aspectos:
- Horarios y turnos: identificar cómo se distribuirán las horas semanales conforme al calendario de reducción.
- Horas extraordinarias: revisar cuándo se generan y cómo deben pagarse de acuerdo con los límites legales aplicables en cada etapa.
- Contratos y políticas internas: verificar que las condiciones documentadas correspondan con los horarios efectivamente aplicados.
- Nómina y costos: proyectar el costo por hora y evaluar las necesidades de personal para mantener la operación.
También será necesario revisar los controles de asistencia y la documentación que permita acreditar las jornadas efectivamente trabajadas.
Una transición que comienza antes de 2027
Aunque el primer recorte de la jornada máxima se aplicará el 1 de enero de 2027, esperar hasta esa fecha para reorganizar los turnos puede dificultar la adaptación de los procesos de trabajo.
Las empresas pueden comenzar por elaborar un diagnóstico de sus jornadas actuales, identificar los puestos con horarios extendidos y definir los cambios que deberán implementar en cada etapa.
La preparación también debe considerar las nuevas disposiciones de la LFT sobre el registro electrónico de la jornada laboral, cuyo régimen de aplicación se vincula con las disposiciones generales que deberá emitir la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
Prepara a tu empresa para la transición
El periodo que queda de 2026 es el margen con el que cuentan las empresas para ajustar horarios, contratos y nómina antes de que inicie la primera reducción obligatoria.