La revocación de autorizaciones a cinco proveedores de certificación de facturas electrónicas por operaciones con Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS) también pone sobre la mesa los riesgos que enfrentan las empresas que utilizan sus servicios.

La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno informó que una auditoría del Órgano Interno de Control en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) detectó a siete proveedores relacionados con operaciones de este tipo. Como informamos previamente, cinco ya perdieron su autorización y otros dos enfrentan procedimientos de revocación.

Los siete proveedores validan aproximadamente 20.53% de la facturación nacional, por lo que el caso vuelve relevante la revisión de los sistemas utilizados para emitir y certificar comprobantes fiscales.

¿Las facturas anteriores pierden validez?

No necesariamente.

La revocación de la autorización de un proveedor no implica, por sí sola, que todos los CFDI que certificó anteriormente sean inválidos ni que todos sus clientes hayan participado en operaciones simuladas.

La situación debe analizarse conforme a las circunstancias de cada comprobante, las fechas aplicables y las resoluciones de la autoridad.

El contador público certificado Juan Carlos Gómez Sánchez, socio director de Especialistas Tributarios Gómez y Asociados, ha abordado las implicaciones fiscales de la revocación de proveedores de certificación y la importancia de distinguir entre la situación del PAC y la de sus clientes.

En ese contexto, las empresas deben tener presente que contar con una factura timbrada no siempre basta para acreditar una operación ante una revisión fiscal. También es importante demostrar que los bienes fueron entregados o los servicios efectivamente prestados.

¿Qué riesgos enfrentan las empresas?

Uno de los primeros riesgos es operativo. Si un proveedor pierde la autorización para certificar CFDI, las empresas que dependen de su servicio pueden necesitar cambiar de proveedor para continuar emitiendo facturas.

Esto puede complicar procesos de cobranza, entrega de mercancías y cumplimiento administrativo, especialmente cuando el negocio no tiene preparada una alternativa de facturación.

También existe un riesgo documental. Si las operaciones de un contribuyente son cuestionadas, deberá contar con elementos que respalden su materialidad, independientemente de quién haya certificado sus comprobantes.

Entre los documentos que conviene conservar se encuentran contratos, órdenes de compra, comprobantes de pago, entregables, registros de recepción de mercancías y archivos XML de los CFDI.

Qué deben hacer los contribuyentes

Ante una revocación, las empresas y los despachos contables pueden tomar cinco medidas preventivas:

  • Identificar al proveedor de certificación. Revisar qué empresa timbra los CFDI, incluso cuando se utiliza un sistema de facturación de terceros.
  • Consultar su situación ante el SAT. Verificar las autorizaciones vigentes y los avisos oficiales correspondientes.
  • Preparar una alternativa. Si el proveedor está afectado, revisar las condiciones para migrar a otro PAC autorizado.
  • Respaldar las facturas. Conservar los XML y conciliar los comprobantes con los registros contables.
  • Reunir evidencia de las operaciones. Mantener contratos, pagos y documentación que demuestre la entrega de bienes o la prestación de servicios.

La revocación de un PAC no implica automáticamente que sus clientes tengan una contingencia fiscal, pero sí es una oportunidad para revisar los controles de facturación y la documentación que respalda las operaciones.