El 8 de octubre, el peso mexicano registró una fuerte depreciación frente al dólar, cuya cotización llegó a aproximadamente 18.20 pesos. La publicación de los datos de inflación en México y de las minutas de la última reunión de Banxico volvió a poner la atención del mercado en el rumbo de las tasas de interés. ¿Cuánto podría durar esta volatilidad? ¿Qué otros factores podrían cambiar el comportamiento del dólar frente al peso en lo que resta de 2026?
¿Cómo se ha comportado el dólar frente al peso mexicano en 2026?
El tipo de cambio dólar-peso ha registrado cambios importantes a lo largo de 2026. A principios de año, el dólar cotizaba alrededor de los 18 pesos, pero posteriormente perdió terreno frente a la moneda mexicana. Según datos del Banco de México, el 31 de agosto cerró en 16.9971 pesos, lo que reflejaba una apreciación considerable del peso respecto al inicio del año.
Sin embargo, durante septiembre la tendencia comenzó a revertirse. Para el 30 de septiembre, el dólar había subido a 18.0808 pesos. El 8 de octubre, la cotización avanzó hasta 18.2025 pesos, un aumento aproximado de 1.22% respecto a la jornada anterior, lo que evidenció una mayor presión sobre el peso mexicano.
El movimiento desde niveles cercanos a 17 pesos a finales de agosto hasta superar los 18.20 pesos a principios de octubre muestra la magnitud de los cambios en pocas semanas. Para seguir la evolución del mercado, FastBull ofrece una gráfica del tipo de cambio dólar-peso mexicano con cotizaciones actualizadas y movimientos de precios. De cara al cierre del año, las decisiones de tasas de interés y los próximos datos de inflación de ambos países serán referencias importantes para entender hacia dónde podría dirigirse el tipo de cambio.
Clave 1: Las decisiones de tasas de interés de la Fed y Banxico
Durante la segunda mitad de 2026, las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Banco de México (Banxico) comenzaron a mostrar diferencias importantes. El 16 de septiembre, la Fed elevó su tasa de interés en 25 puntos base, hasta situar el rango objetivo de los fondos federales entre 3.75% y 4.00%. En cambio, el 24 de septiembre, Banxico decidió mantener sin cambios su tasa de interés de referencia en 6.50%.
La diferencia entre las tasas de ambos países es un factor importante para el peso mexicano. Históricamente, las tasas relativamente altas en México han contribuido a atraer capital extranjero hacia activos denominados en pesos. Sin embargo, cuando las tasas estadounidenses suben y el diferencial se reduce, parte del atractivo que ofrece la moneda mexicana puede disminuir, lo que podría generar presiones de depreciación.
Las minutas de Banxico publicadas el 8 de octubre añadieron otro elemento de atención. El documento mostró que algunos integrantes de la Junta de Gobierno consideraban la posibilidad de futuros recortes de tasas, mientras que otros mantenían una postura más cautelosa ante los riesgos inflacionarios. Ese mismo día, el dólar llegó a cotizar cerca de los 18.20 pesos, en una jornada en la que las expectativas sobre los próximos movimientos de Banxico fueron uno de los factores que influyeron en el mercado cambiario.
De aquí a finales de año, lo importante no será únicamente si alguno de los dos bancos centrales sube o baja las tasas, sino también si sus decisiones coinciden con lo que el mercado esperaba. Si la Fed continúa elevando las tasas mientras Banxico comienza a recortarlas, el diferencial podría reducirse aún más y ejercer presión sobre el peso. Por el contrario, si México mantiene tasas relativamente altas y Estados Unidos detiene sus incrementos, el peso podría encontrar cierto apoyo. Aun así, el comportamiento del tipo de cambio también dependerá de la inflación, el crecimiento económico y los flujos internacionales de capital.
Clave 2: ¿Podría la inflación de Estados Unidos impulsar al dólar?
La inflación estadounidense es otro factor importante para el comportamiento del dólar hacia finales de 2026. Los datos publicados el 11 de septiembre mostraron que el índice de precios al consumidor (CPI, por sus siglas en inglés) de agosto aumentó 3.4% a tasa anual, sin cambios respecto a julio. En términos mensuales, los precios subieron 0.4%, frente al incremento de 0.1% registrado el mes anterior. Entre los componentes que más contribuyeron al aumento destacó la gasolina, cuyo precio subió 3.9% durante agosto.
Sin embargo, para el mercado cambiario suele importar más si un indicador supera o no las expectativas que la cifra por sí sola. La inflación general de agosto coincidió con las previsiones, pero la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0.3% mensual, por encima del 0.2% esperado. Esto significa que, incluso cuando el dato general no presenta sorpresas, algunos componentes pueden llevar a los inversionistas a reconsiderar sus expectativas sobre las tasas de interés.
Si los próximos datos de inflación en Estados Unidos resultan superiores a lo previsto, el mercado podría anticipar que la Fed tendrá que mantener tasas elevadas durante más tiempo. Esto podría favorecer al dólar y provocar un aumento del tipo de cambio USD/MXN. En cambio, si la inflación se ubica claramente por debajo de las expectativas, el dólar podría enfrentar cierta presión a la baja. No obstante, una sola publicación no determina la dirección del tipo de cambio, ya que las condiciones económicas de México también influyen en su comportamiento.
El próximo reporte del CPI estadounidense está programado para el 14 de octubre. Los mercados estarán atentos a los resultados de septiembre, especialmente a las diferencias entre las cifras observadas y las previsiones de inflación general y subyacente. Además de mostrar cómo evolucionan los precios en Estados Unidos, este informe podría modificar las expectativas sobre los siguientes pasos de la Reserva Federal.
Clave 3: ¿Cómo podría afectar al peso el repunte de la inflación en México?
El 8 de octubre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que la inflación anual de México alcanzó 3.45% en septiembre de 2026, frente al 3.26% registrado en agosto. Con ello, la inflación repuntó por segundo mes consecutivo. El incremento estuvo relacionado principalmente con los precios de algunos productos agrícolas y energéticos, entre ellos el jitomate, cuyo precio aumentó más de 30% en un solo mes.
Sin embargo, el repunte de la inflación general no significa que todos los bienes y servicios estén registrando mayores presiones de precios. La inflación subyacente de México bajó de 3.88% en agosto a 3.75% en septiembre. Además, la inflación general de 3.45% quedó ligeramente por debajo del 3.47% que esperaba el mercado. Estos datos muestran por qué no basta con observar si la inflación sube o baja: también importa qué componentes están impulsando el cambio.
Para Banxico, la evolución de los precios será determinante en las próximas decisiones de política monetaria. Aunque la inflación de septiembre se ubicó por encima de la meta puntual de 3% de Banxico, permaneció dentro del intervalo de variabilidad de 2% a 4%. Si las presiones sobre los precios continúan aumentando, el banco central podría adoptar una postura más cautelosa antes de reducir las tasas de interés. Si la inflación vuelve a moderarse, habría mayor margen para considerar nuevos recortes.
Ambos escenarios podrían tener consecuencias para el peso. Mantener tasas de interés relativamente altas suele contribuir al atractivo de los activos denominados en pesos, mientras que un aumento de las expectativas de recortes podría reducir esa ventaja. Sin embargo, lo ocurrido el 8 de octubre también demuestra que la relación entre inflación y tipo de cambio no es automática. Ese día, el peso perdió valor frente al dólar y el mercado prestó especial atención a las señales sobre posibles recortes futuros contenidas en las minutas de Banxico, más allá del dato de inflación publicado durante la misma jornada.
¿Qué fechas económicas conviene seguir antes de que termine 2026?
Durante el último trimestre de 2026, Estados Unidos y México todavía tienen pendientes varias publicaciones económicas y decisiones de política monetaria. Para quienes siguen la evolución del dólar frente al peso, estas son algunas de las fechas más importantes:
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Fecha |
Evento económico |
Qué conviene observar |
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14 de octubre |
Reporte del CPI de septiembre en Estados Unidos |
Si la inflación supera las expectativas y cómo podría influir en las próximas decisiones de la Fed |
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27 y 28 de octubre |
Reunión de política monetaria de la Fed |
Si habrá un nuevo aumento de tasas y qué señales se darán sobre los próximos movimientos |
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5 de noviembre |
Decisión de tasas de Banxico |
Si el banco central mantiene su tasa de referencia en 6.50% |
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9 de noviembre |
Reporte de inflación de octubre en México |
Si la inflación continúa repuntando y cómo podría afectar el margen para futuros recortes |
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10 de noviembre |
Reporte del CPI de octubre en Estados Unidos |
Si las presiones inflacionarias estadounidenses muestran nuevos cambios |
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8 y 9 de diciembre |
Última reunión de política monetaria de la Fed en 2026 |
La decisión de tasas de cierre de año y las perspectivas de política monetaria para 2027 |
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9 de diciembre |
Reporte de inflación de noviembre en México |
Si los nuevos datos de inflación modifican las expectativas sobre las próximas decisiones de Banxico |
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10 de diciembre |
Reporte del CPI de noviembre en Estados Unidos |
Si la evolución de los precios cambia las expectativas sobre la política monetaria de la Fed |
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17 de diciembre |
Última decisión de tasas de Banxico en 2026 |
El nivel de la tasa de referencia al cierre del año y las señales sobre futuras decisiones |
Aunque estas publicaciones y reuniones son importantes, no necesariamente provocarán movimientos bruscos en el tipo de cambio. En muchos casos, lo que genera una reacción significativa es la diferencia entre los resultados publicados y lo que los inversionistas ya habían anticipado.
Para consultar estas fechas con anticipación, el calendario económico de FastBull reúne las próximas publicaciones de México, Estados Unidos y otras economías importantes. También permite comparar los datos anteriores, las previsiones del mercado y los resultados publicados, lo que facilita dar seguimiento a los indicadores que podrían influir en el tipo de cambio.
¿Qué podría pasar con el dólar frente al peso a finales de 2026?
La encuesta de expectativas de especialistas publicada por el Banco de México el 1 de octubre mostró una mediana de 17.50 pesos por dólar para el cierre de 2026. Sin embargo, para el 8 de octubre, la cotización ya rondaba los 18.20 pesos, un nivel considerablemente superior a esa previsión de fin de año. Esto demuestra que las expectativas sobre el tipo de cambio pueden cambiar conforme se publican nuevos datos económicos y evolucionan las perspectivas de tasas de interés.
De aquí al cierre de 2026, podrían presentarse tres escenarios:
Escenario 1: El dólar sigue fortaleciéndose y el peso enfrenta mayores presiones de depreciación
Si la inflación en Estados Unidos continúa por encima de las expectativas, la Fed podría realizar nuevos incrementos de tasas. Al mismo tiempo, si la inflación en México se modera y Banxico decide recortar su tasa de referencia, el diferencial entre ambos países podría reducirse aún más. En ese escenario, el dólar podría encontrar mayor respaldo y el USD/MXN seguir subiendo.
Escenario 2: El peso recupera terreno y el dólar retrocede
Si la inflación estadounidense comienza a moderarse y la Fed pausa sus aumentos de tasas, mientras Banxico mantiene una tasa relativamente elevada, los activos denominados en pesos podrían volver a atraer parte del capital internacional. Esto abriría la posibilidad de que el dólar retrocediera frente al peso, aunque el resultado también dependería de las expectativas de crecimiento económico y de la percepción de riesgo en los mercados.
Escenario 3: El tipo de cambio continúa fluctuando sin una tendencia clara
Si la inflación estadounidense permanece elevada, pero las presiones sobre los precios en México también limitan el margen de Banxico para recortar tasas, ambos bancos centrales podrían mantener una postura cautelosa. Mientras no exista una dirección clara de política monetaria, cada publicación económica importante podría generar movimientos de corto plazo, sin que necesariamente se consolide una tendencia sostenida de apreciación o depreciación.
Para quienes realizan operaciones de divisas, anticipar la dirección del tipo de cambio es solo una parte de la operación. Los diferenciales entre los precios de compra y venta (spreads), el apalancamiento y otros costos de operación también influyen en los resultados. Especialmente durante la publicación de datos económicos importantes, los movimientos bruscos del mercado pueden aumentar los riesgos asociados con las operaciones apalancadas.
Conclusión
El comportamiento del dólar frente al peso mexicano seguirá sujeto a incertidumbre durante los últimos meses de 2026. Las decisiones de tasas de la Fed y Banxico, la inflación estadounidense y la evolución de los precios en México serán tres factores fundamentales para seguir de cerca.
La volatilidad del 8 de octubre volvió a demostrar lo rápido que pueden cambiar las expectativas del mercado ante nuevos datos económicos y señales de política monetaria. Más que concentrarse únicamente en una cifra de pronóstico para fin de año, conviene observar si los próximos indicadores coinciden con las expectativas y cómo responden los bancos centrales de ambos países.