La US Chamber of Commerce, el organismo empresarial más grande de Estados Unidos, pidió al Senado mexicano no aprobar el Paquete Económico 2027 en sus términos actuales. En una carta dirigida al senador Miguel Ángel Yunes, presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, advierte que las modificaciones a la Ley del Impuesto sobre la Renta encarecerían las operaciones de sus empresas en México y reducirían sus inversiones.
La carta, firmada por Neil Herrington, vicepresidente sénior para las Américas de la Cámara, fue publicada el 3 de noviembre en el sitio del organismo. Llega tarde para el Senado, que votó la reforma el 27 de octubre, pero no para el proceso legislativo: la minuta está de regreso en la Cámara de Diputados por un cambio al artículo 78-E, y todavía no se publica en el Diario Oficial de la Federación.
Qué objeta la Cámara
El organismo, que representa a más de 3 millones de empresas, concentra sus críticas en cinco medidas del nuevo Capítulo X de la Ley del ISR, el mecanismo de control que aplica a personas morales con ingresos superiores a 50 millones de pesos.
| Medida cuestionada | Qué establece la reforma |
|---|---|
| Límite general a deducciones | Solo se aplica 99% de las deducciones; si rebasan 96.67% de los ingresos, se topan en ese porcentaje |
| Restricción a pérdidas fiscales | Las pérdidas de ejercicios anteriores solo pueden disminuir hasta 50% de la utilidad fiscal |
| Deducción de intereses | El límite para intereses netos baja de 30% a 20% de la utilidad fiscal ajustada |
| Pagos provisionales | Los nuevos topes se reflejan en el cálculo mensual desde enero de 2027 |
| Pagos a residentes en el extranjero | Nuevas restricciones a la deducción de ciertos pagos a partes relacionadas fuera de México |
El argumento central es que el diseño de las medidas no distingue entre quien abusa y quien opera con normalidad. Al topar las deducciones en función de los ingresos, el mecanismo fija en la práctica un piso de utilidad gravable, sin importar si la empresa en realidad ganó ese dinero.
Utilidades que no existen
La Cámara sostiene que una empresa puede terminar pagando más ISR aunque todos sus gastos sean reales, necesarios y estén documentados. El problema afecta sobre todo a negocios con márgenes reducidos o costos operativos altos: inventarios, logística, insumos de manufactura, nómina, arrendamientos, depreciación y financiamiento.
Es el mismo razonamiento que llevó al Senado a excluir del mecanismo a las armadoras bajo depósito fiscal y a las gasolineras. La diferencia es que la US Chamber lo extiende a toda la economía formal: para el organismo, el 96.67% no es un umbral de abuso sino una cifra arbitraria que ignora la rentabilidad real de cada sector.
La carta menciona también dos efectos secundarios. Uno es la incertidumbre sobre cuándo y cómo se recuperarán las deducciones diferidas, que la ley permite aplicar en los 20 ejercicios siguientes pero sujetas de nuevo al mismo tope. El otro es el riesgo de doble tributación para empresas estadounidenses cuyo ISR mexicano no pueda acreditarse íntegramente en su país de origen.
Inversión, empleo y precios
Según el organismo, sus empresas miembro anticipan que las restricciones reducirían su flujo de efectivo y su capital de trabajo, con consecuencias sobre decisiones concretas: nuevas inversiones, contratación de personal, apertura de tiendas e instalaciones, modernización de cadenas de suministro y fijación de precios.
De ahí deriva la advertencia macroeconómica. Menos inversión extranjera, menos empleos, menor crecimiento del PIB y precios más altos para los consumidores mexicanos. Son proyecciones de la propia Cámara, no estimaciones independientes, y la carta no cuantifica ninguna de ellas.
El organismo aclara que no se opone al combate a la evasión ni a las factureras, objetivo declarado de la reforma. Lo que pide es que las medidas se diseñen para no castigar a quien cumple, y sostiene que las propuestas se apartan de principios de política tributaria reconocidos por la OCDE, en particular los de seguridad jurídica y previsibilidad.
Qué margen real hay para cambios
La solicitud concreta de la Cámara es que el Senado no apruebe el paquete como está y abra consultas con el sector privado, especialistas fiscales y las industrias afectadas. Ese momento ya pasó.
El Senado aprobó la reforma al ISR el 27 de octubre con una sola modificación, la del artículo 78-E que exenta a la industria automotriz terminal y a los comercializadores de gasolinas y diésel. Conforme al artículo 72 de la Constitución, la Cámara de Diputados solo puede pronunciarse sobre ese cambio, no reabrir el resto del articulado. Los porcentajes de 96.67%, 99% y 50% quedarían intactos.
Lo que sí está en juego es el entorno más amplio. La carta se inscribe en una serie de pronunciamientos del sector privado estadounidense sobre el clima fiscal mexicano, en un año marcado por la revisión del T-MEC. Ese es el canal por donde el reclamo puede tener más peso que en la votación pendiente en San Lázaro.
Para las empresas con ingresos superiores a 50 millones de pesos, el escenario práctico no cambia: salvo que estén en alguna excepción del 78-E, deben prepararse para aplicar el mecanismo desde los pagos provisionales de enero. Como explicamos cuando Diputados aprobó la reforma, el efecto depende de la estructura de ingresos, deducciones y pérdidas de cada contribuyente.