La población mexicana representa uno de los mayores grupos migrantes en Estados Unidos. Asímismo, México es uno de los principales receptores de remesas en Latinoamerica provenientes del país norteamericano.
A pesar de que el gobierno estadounidense ha intentado regular la salida de remesas, principalmente a través de impuestos, la cantidad de remesas que recibe México ha aumentado.
De acuerdo a cifras oficiales publicadas por el Banco de México (Banxico), el país recibió 30.759 millones de dólares en remesas en el primer semestre del 2026, lo que representa un aumento de 3,1% en relación con el mismo período del año anterior.
En cuanto al Producto Interno Bruto (PIB), las remesas aportaron 3,4% del PIB mexicano en 2025. Esta proporción ha ido en descenso durante los últimos años, luego de que alcanzara su máximo histórico entre 2021 y 2022, cuando representó el 4% del PIB nacional.
Este impacto se acentúa más en los estados Guerrero y Chiapas, donde las remesas representan el 13,9% del PIB local. Le siguen Oaxaca y Michoacán con 10,7% y 10,5% respectivamente, y Zacatecas con 9,9%.
Como vemos, a pesar de las presiones externas y de un ligero retroceso en 2025, las remesas siguen siendo un factor económico importante en México y debemos prestar atención a las cifras para entender su impacto en nuestra economía.
El tira y encoge detrás del cambio
El 2025 marcó un punto de inflexión en el mercado de las remesas en México. Esta variable, que presentaba un crecimiento sostenido en los últimos años, decayó durante el 2025. El total de ingresos por remesa en ese año, según cifras de Banxico, fue de 61.791 millones de dólares, lo que significó una caída del 4,6% en relación con el 2024.
También es importante destacar el hecho de que no solo disminuyó el monto recibido, sino también la cantidad de operaciones. En 2024, el número de remesas recibidas fue de 164.767 mil operaciones, con un promedio de 393 dólares por operación.
Para 2025, aunque el monto promedio se mantuvo en 397 dólares, se recibieron 155,740 mil operaciones de remesas. Esto representa una caída del 5,48% en la cantidad de remesas recibidas, aunque el monto promedio se haya mantenido en valores similares, por lo que hubo menos familias recibiendo ayudas monetarias del exterior.
Entre las razones que motivan este cambio, la analista económica Gabriela Siller destaca la debilidad del mercado laboral estadounidense. Entre 2024 y 2025, refiere la analista, la creación de empleos fuera del sector agrícola cayó 24.35%.
Además de esto, el endurecimiento de las políticas migratorias también implica un riesgo para los mexicanos que se encuentran en Estados Unidos. La variación interanual de detenidos por ICE para octubre del 2025 fue de 67,6%.
Sin embargo, esta tendencia no se mantuvo. Como ya vimos, el ingreso por remesas aumentó nuevamente en la primera mitad del 2026. Para el primer semestre del 2025, el ingreso total por remesas fue de 588 millones de dólares, con un promedio de 400 dólares.
En cambio, durante el primer semestre de 2026 se recibió un total de 627 millones de dólares, con un promedio de 414 dólares. El número total de operaciones también aumentó de 1.469 miles de operaciones a 1.516 miles de operaciones.
El nuevo desafío
Uno de los factores que parece más amenazante para el mercado de remesas que ingresan a México es el nuevo impuesto decretado por el gobierno estadounidense en 2025.
De acuerdo a este decreto, a partir del primero de enero de 2026, las remesas que salieran del país debían pagar una comisión del 1%. Sin embargo, esto solo aplica a envíos de efectivo o cheques, no a transferencias electrónicas.
En este contexto, los mexicanos en Estados Unidos buscaron otras alternativas para las remesas, como las agencias de envío de dinero. Esto permite evitar el pago del impuesto a las transacciones en efectivo, y además brinda más ventajas tanto para quien envía como para quien recibe.
De acuerdo a Banxico, el 99,2% de las remesas recibidas utilizaron operaciones electrónicas y solo 0,6% se recibió en efectivo o especies. Aplicaciones como BOSS Money permiten enviar dinero a México de manera casi instantánea, con diversos métodos de pago y de recepción.
Qué significa más allá del ámbito doméstico
Las remesas son un factor económico importante en la economía mexicana. Aunque su aporte al PIB es relativamente menor al de otros países de la región, pues en países como Nicaragua y Honduras representa más del 25%, sigue siendo un elemento importante para las familias mexicanas.
Sin embargo, factores como el crecimiento económico en México y la estabilización de la inflación pueden ejercer presión en esta variable. Analistas de Banxico ajustaron en agosto sus previsiones ecónomicas, pasando del 1,07% que pronosticaban en junio a un crecimiento anual en 2026 de 1,11%.
A pesar de esto, afirman que podría haber una caída en el último tercio del año. En este mismo sentido, en diciembre de 2025 se evidenció una caída de 1,6% en los ingresos por remesas, en relación con los meses anteriores.
A dónde se dirige
A pesar de las variaciones en el flujo de remesas y las dinámicas económicas nacionales, lo cierto es que los mexicanos en el exterior seguirán enviando dinero a sus familiares y amigos, y buscarán las mejores maneras para hacerlo.
Las transferencias electrónicas ya están establecidas como la alternativa principal para enviar remesas, gracias a todas las facilidades que ofrecen. En este contexto, las iniciativas fintech crean alianzas y se innovan para seguir brindando soluciones en un mercado altamente competitivo.
El reto para las aplicaciones de tecnología financiera es adaptarse a la volatilidad y moverse de acuerdo al panorama económico. Y esto no se refiere solo a la economía local mexicana pues, como hemos visto, la realidad económica, laboral e incluso social de Estados Unidos tiene un impacto en la cantidad de remesas que se envían entre estos países.