Con la aprobación de la reforma que reducirá gradualmente la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, una de las dudas más frecuentes entre trabajadores y patrones es si las empresas estarán obligadas a otorgar dos días de descanso por cada cinco de trabajo.

La respuesta es no.

La reforma no establece que todos los centros de trabajo deban adoptar una semana laboral de cinco días. Lo que fija es un límite máximo de horas semanales, siempre que se respeten los topes de la Ley Federal del Trabajo y exista acuerdo con los trabajadores.

De acuerdo con María Espino Acata, especialista en materia laboral y fiscal, la reducción de la jornada busca disminuir el tiempo máximo de trabajo, pero no obliga a que todas las empresas operen bajo un mismo horario.

"La ley no dice que todas las empresas deban trabajar cinco días y descansar dos. Lo que establece es un máximo de horas por semana. La forma de distribuirlas dependerá de las necesidades de cada centro de trabajo y de los acuerdos que se celebren con los trabajadores", explica la especialista.

La jornada de cinco días será una opción, no una obligación

Uno de los esquemas que probablemente será más utilizado es el de cinco días de trabajo y dos de descanso, ya que facilita cumplir con el objetivo final de una jornada de 40 horas semanales.

Sin embargo, ese modelo no será obligatorio.

Empresas que operan de manera continua, como hospitales, hoteles, restaurantes, comercios, industrias o servicios de transporte, podrán implementar otros esquemas de organización siempre que respeten el límite semanal de horas de cada etapa de la reforma.

También podrá aplicarse el esquema de cuatro días de trabajo

Otra alternativa que ha despertado interés es la denominada jornada comprimida, en la que el trabajador labora cuatro días y descansa tres.

Este modelo concentra la jornada semanal en menos días, por lo que puede convertirse en una herramienta para atraer talento o mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal.

No obstante, María Espino Acata advierte que este esquema no podrá aplicarse automáticamente en todas las empresas.

Cada patrón deberá revisar si la distribución de las horas resulta compatible con el tipo de jornada —diurna, nocturna o mixta— y con los límites que establece la Ley Federal del Trabajo.

Conforme avance la reducción gradual de la jornada, será necesario ajustar estos horarios para no exceder el máximo semanal permitido.

La reducción será gradual hasta 2030

Otro aspecto importante es que la disminución de la jornada no ocurrirá de un solo golpe.

Durante 2026 la jornada máxima continuará siendo de 48 horas semanales, ya que este año está previsto como una etapa de diagnóstico y preparación para las empresas.

La primera reducción obligatoria llegará el 1 de enero de 2027, cuando la jornada máxima disminuirá a 46 horas semanales.

Año Jornada máxima semanal
2026 48 horas
2027 46 horas
2028 44 horas
2029 42 horas
2030 40 horas

Esto significa que las empresas dispondrán de varios años para adaptar sus horarios, turnos y procesos internos.

Cada empresa deberá evaluar qué esquema le conviene

La especialista señala que no existe una fórmula única para todas las organizaciones.

Antes de modificar la jornada laboral, las empresas deberán analizar el impacto en su operación, productividad, costos laborales y atención al público.

También recomienda que cualquier cambio quede documentado mediante contratos, convenios o reglamentos internos, ya que esto facilitará demostrar el cumplimiento de la ley durante una eventual inspección laboral.

"El reto no es únicamente reducir horas, sino reorganizar el trabajo sin afectar la operación del negocio. Por eso 2026 debe aprovecharse para planear la transición y no esperar hasta que comiencen las reducciones obligatorias", concluye María Espino Acata.