Cuando se habla de datos fiscales, muchos piensan que se trata de la información necesaria para cumplir con las obligaciones tributarias, sin embargo, es mucho más que eso. Datos como el RFC, información de contacto, las facturas electrónicas, acceso a plataformas fiscales o las declaraciones son parte del patrimonio en línea de cada persona y esto se puede convertir en el objetivo de quien busca incurrir en fraude.
Con los avances tecnológicos ahora es más fáciles emitir facturas, gestionar trámites fiscales y presentar declaraciones, sin embargo, también hay ciertos riesgos cibernéticos que se deben tener en cuenta, ya que cualquier debilidad en la seguridad podría derivar en consecuencias económicas.
Por ello, la ciberseguridad ha dejado de ser un tema de las grandes corporaciones, para convertirse en una necesidad incluso para pequeñas empresas y para particulares. A continuación, se profundizará en las amenazas y en las medidas que permiten disminuir los riesgos en línea.
Las principales amenazas para contribuyentes y empresas
Los contribuyentes y empresas se enfrentan a diario a diferentes amenazas. Luego de consultar el sitio web en español de Cybernews.com hemos encontrado que los principales riesgos son los siguientes:
Correos falsos y Phishing: los ciberdelincuentes envían mensajes simulando ser instituciones fiscales, proveedores o bancos para engañar a los usuarios y obtener datos personales, contraseñas o información sensible.
Malware y archivos maliciosos: son programas que han sido diseñados para acceder a dispositivos, robar información o bloquear archivos y pueden llegar al usuario a través de enlaces fraudulentos, descargas de sitios insecure o documentos adjuntos.
Robo de identidad fiscal: sucede cuando terceros usan la información de una empresa o persona para hacer operaciones que no están autorizadas, tales como registrar actividades, emitir facturas o ejecutar acciones que afecten la situación fiscal del contribuyente.
Ingeniería social: a través de mensajes, correos o llamadas, los atacantes tratan de engañar y manipular a la persona para obtener información confidencial o tener acceso a cualquier sistema.
Filtraciones de datos: las empresas suelen almacenar muchos datos de proveedores, clientes y empleados y si la seguridad del sistema no es robusta, es posible que alguien exponga los datos financieros o administrativos.
Muchas de estas amenazas dependen de herramientas tecnológicas, pero hay un elemento que no se puede pasar por alto y es el factor humano, ya que al no contar con educación en materia de ciberseguridad ni adoptar buenos hábitos al navegar por Internet, cualquier persona puede estar vulnerable.
¿Por qué los ciberdelincuentes quieren esta información?
Es válido preguntarse por qué un ciberdelincuente estaría interesado en este tipo de información y lo cierto es que la información de los contribuyentes es de alto valor para cometer fraude y obtener sumas de dinero. Información como la contenida en las facturas electrónicas, el RFC u otras se pueden usar para suplantar identidades, engañar a terceros, realizar operaciones no autorizadas o incluso vender la información en otros espacios no legales.
La situación no es diferente para las empresas, quienes también manejan una cantidad grande de datos financieros y fiscales, con los que los ciberdelincuentes podrían cometer hasta extorsiones digitales.
Es por esto que la protección de los datos fiscales es una necesidad prioritaria en la actualidad y que no se puede posponer, ya que cada día el número de personas que es víctima de estos delitos sigue en aumento. Cuidar el patrimonio digital también es otra manera de ser contribuyentes responsables.
Cómo proteger tu información fiscal y reducir riesgos
El equipo informático de Cybernews también recomienda algunas medidas en su sitio web para proteger la información. Aunque no se pueden eliminar todos los riesgos que existen, sí es posible implantar medidas que ayuden a prevenir cualquier situación indeseada y disminuir la probabilidad de ser víctima de robo de identidad o cualquier fraude. Los técnicos de Cybernews recomiendan estas medidas:
Usar contraseñas seguras: que sean únicas, evitando claves que contengan información persona, como fechas de nacimiento o parte del número de teléfono, y que no sean fáciles de adivinar. Además, advierten que muchas personas usan una sola contraseña para diferentes cuentas y esto es un error. La recomendación es crear una contraseña única para cada cuenta del usuario y que esta clave contenga diferentes caracteres. También sugieren cambiarla con cierta periodicidad. Un gestor de contraseñas puede ser una herramienta tecnológica valiosa, ya que ayuda a generar claves seguras y a gestionarlas, sin tener que memorizarlas o anotarlas en cualquier papel, que tampoco es seguro.
Activar la autenticación de dos factores: ya que esto añade una capa adicional de seguridad, pues se necesita de una verificación adicional, además de la contraseña. Así, aunque terceros hayan obtenido el usuario y la clave, no podrían entrar sin el paso adicional de seguridad.
Mantener actualizados los equipos: los programas y también las aplicaciones que se usen en el teléfono y la computadora. Las versiones recientes suelen incluir mejoras o correcciones en la seguridad, por lo que disminuye el nivel de vulnerabilidad.
Verificar mensajes, correos y sitios oficiales: antes de abrir cualquier enlace o descargar archivos. Siempre que se reciba un correo, por ejemplo, es necesario asegurarse que proviene de verdad de un ente oficial, pues los ciberdelincuentes suelen imitar muy bien los mensajes para que parezcan confiables y crear una urgencia (por hacer clic o ingresar a otro sitio, o descargar archivos). Además, se debe tener presente que ningún ente bancario va a solicitar datos sensibles por correos o mensajes, ni siquiera por llamadas.
Hacer respaldo de la información: hacer copias de los documentos fiscales ayuda a recuperar la información, en caso de sufrir robo de dispositivo, pérdida o ataques como el ransomware, que es usado para bloquear los archivos y luego solicitar dinero a la víctima para recuperarlos.
Activar una VPN: una Red Privada Virtual (VPN) también refuerza la seguridad en línea, ya que esta herramienta de uso sencillo se activa y los datos que se manejan viajan de forma cifrada, es decir, que incluso en el peor de los casos de que fuese interceptada, los atacantes no podrían leerla o saber de qué se trata porque estaría cifrada.
Evitar compartir información fiscal que no es necesaria: las constancias, RFC, facturas o declaraciones, así como las credenciales para acceder a las plataformas fiscales no deben ser compartidos, a menos que sea con los entes oficiales en sí. Exponer mucho esta información aumenta el riesgo de que sea usada de forma indebida.
Educarse y capacitar: tanto las empresas como los usuarios contribuyentes tienen la responsabilidad de la educación en materia de seguridad. Es indispensable que todos conozcan las amenazas en el entorno digital y que pueda identificar al momento cualquier intento de fraude y que todos aprendan a usar protocolos de seguridad cuando se trata de manejar información sensible.
Usar equipos y conexiones seguras: conectarse a redes públicas aumenta el riesgo de exposición de la información, así como el uso de equipos compartidos. Por ello, siempre que sea posible, la recomendación es conectarse desde conexiones protegidas y con equipos propios.
Monitoreo constante: finalmente, se sugiere revisar la actividad financiera y fiscal con frecuencia para detectar cualquier movimiento que parezca sospechoso o que sea desconocido, incluyendo accesos no reconocidos como propios, lo cual ayudaría a identificar un fraude antes de que los daños sean mayores, así todos pueden realizar sus operaciones fiscales con la tranquilidad de que sus datos están protegidos.