Cada cierto tiempo resurgen en redes sociales publicaciones que aseguran que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) cobra impuestos por recibir depósitos en efectivo o que existe un límite de dinero permitido para recibir en una cuenta bancaria. La realidad es distinta.
El propio SAT ha aclarado, mediante un comunicado, que no cobra ni vigila los depósitos en efectivo y que es falso que exista un impuesto por el simple hecho de recibir dinero en una cuenta bancaria.
La autoridad recordó que el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE) fue eliminado hace más de una década, por lo que actualmente no existe un gravamen de este tipo.
"El SAT no cobra impuesto por los depósitos en efectivo", señaló la autoridad fiscal al desmentir información falsa difundida en redes sociales.
¿Por qué se habla de los 15,000 pesos?
La confusión proviene de una disposición contenida en la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR).
El artículo 55, fracción IV, establece que las instituciones que integran el sistema financiero deben informar al SAT sobre los depósitos en efectivo que excedan de 15,000 pesos acumulados en un mes, por cada cliente y por cada institución financiera.
Es decir, los 15,000 pesos no representan un límite para depositar dinero, ni significan que a partir de esa cantidad se deban pagar impuestos. Lo único que ocurre es que el banco debe incluir esa información en su reporte mensual al SAT.
El SAT recibe un reporte mensual de los bancos
La obligación de informar estos depósitos también está prevista en los procedimientos del propio SAT.
En su portal, la autoridad explica que las instituciones financieras presentan una declaración mensual de depósitos en efectivo, mediante la cual reportan las operaciones que superan el monto establecido en la Ley del ISR.
El SAT precisa que en esta declaración únicamente se consideran los depósitos realizados en efectivo, ya sea en moneda nacional o extranjera. Por el contrario, no se reportan transferencias electrónicas (SPEI), traspasos entre cuentas, depósitos mediante cheque, ni otros movimientos bancarios que no impliquen efectivo.
¿Recibir ese reporte significa que el SAT cobrará impuestos?
Que un banco informe al SAT sobre un depósito en efectivo no implica automáticamente el cobro de impuestos, una multa o el inicio de una auditoría.
La información forma parte de los mecanismos de control con los que cuenta la autoridad para ejercer sus facultades de comprobación y realizar cruces de información con otros datos fiscales del contribuyente.
Por ejemplo, el SAT puede comparar los depósitos reportados con las declaraciones de impuestos, los CFDI emitidos, la información proporcionada por terceros y otros elementos para detectar posibles inconsistencias.
El problema no es el depósito, sino su origen
En realidad, el riesgo surge cuando una persona no puede acreditar de dónde proviene el dinero o cuando esos recursos corresponden a ingresos que debieron declararse para efectos fiscales.
Si el depósito corresponde a un préstamo, un apoyo familiar, un donativo, la venta de un bien o cualquier otra operación legal, el contribuyente puede demostrar el origen de los recursos mediante contratos, recibos, estados de cuenta u otra documentación.
Por ello, especialistas recomiendan conservar los documentos que respalden este tipo de operaciones, especialmente cuando se realizan depósitos en efectivo de manera frecuente o por montos elevados.
El mito de los 15,000 pesos
Aunque el monto de 15,000 pesos suele presentarse como un supuesto "límite" para evitar problemas con el SAT, la legislación mexicana no establece ninguna cantidad máxima de dinero que una persona pueda depositar en efectivo.
Lo que sí establece la ley es la obligación de los bancos de informar determinadas operaciones a la autoridad fiscal.
Rebasar los 15,000 pesos en depósitos en efectivo no genera por sí mismo un impuesto ni una sanción, pero sí significa que esa información será reportada al SAT, que podrá utilizarla dentro de sus facultades de comprobación cuando existan inconsistencias entre los movimientos financieros y los ingresos declarados.