Cada cierto tiempo vuelve la misma duda entre los contribuyentes: ¿la contabilidad electrónica sigue existiendo o ya fue eliminada?
La respuesta es sencilla: la obligación continúa vigente. Lo que ha cambiado con los años son los mecanismos mediante los cuales el Servicio de Administración Tributaria (SAT) solicita la información.
La contabilidad electrónica consiste en llevar los registros contables utilizando medios digitales, de manera que la autoridad pueda revisarlos cuando ejerce sus facultades de comprobación.
Su fundamento se encuentra principalmente en el Código Fiscal de la Federación, su Reglamento y las reglas de la Resolución Miscelánea Fiscal, además de las especificaciones técnicas contenidas en el Anexo 24.
No significa enviar toda la información cada mes
Uno de los errores más comunes es pensar que todos los contribuyentes deben enviar permanentemente su contabilidad al SAT.
En realidad, actualmente la autoridad puede solicitarla durante auditorías, revisiones electrónicas, devoluciones de impuestos, compulsas o cuando exista alguna facultad legal para requerirla.
Por ello, aunque el envío masivo dejó de ser una práctica cotidiana para muchos contribuyentes, la obligación de generar y conservar la contabilidad electrónica permanece.
¿Qué integra la contabilidad electrónica?
Entre otros elementos, la contabilidad electrónica incluye el catálogo de cuentas, la balanza de comprobación, las pólizas contables, los auxiliares y los registros electrónicos de las operaciones.
Toda esta información debe ser consistente con los CFDI emitidos y recibidos, así como con las declaraciones presentadas ante el SAT.
¿Por qué sigue siendo importante?
Hoy el SAT cruza información proveniente de distintas fuentes: los CFDI, las declaraciones presentadas, la DIOT, los estados financieros, la información bancaria y otras bases de datos.
Por ello, una contabilidad electrónica correctamente elaborada ayuda a reducir diferencias y facilita atender revisiones de la autoridad.