El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) emitió una Nota Aclaratoria para desmentir información que circula sobre supuestas multas millonarias automáticas a negocios que transmitan el Mundial 2026. Sin embargo, el instituto confirmó algo igual de importante: sí tiene facultades para sancionar a establecimientos que retransmitan los partidos sin autorización y con fines de lucro, en caso de infringir la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA).

La aclaración no elimina el riesgo: lo delimita. Conocer exactamente qué está permitido y qué no puede marcar la diferencia entre disfrutar el torneo en tu negocio o enfrentar un proceso de infracción.

Qué dice la ley y cuánto puede costar una infracción

El Artículo 231 de la LFDA señala como infracción "retransmitir, fijar, reproducir y difundir al público emisiones de organismos de radiodifusión sin la autorización debida". Cuando esa conducta se realiza con fines de lucro, el Artículo 388 de la misma ley faculta al IMPI a imponer sanciones económicas directamente al negocio.

La multa va de mil a cinco mil días de UMA. Con el valor de la UMA vigente en 2026, el rango de una infracción puede llegar a $586,500 pesos. Si la infracción es cometida por un editor, organismo de radiodifusión o una persona física o moral en ese carácter, la sanción puede incrementarse un 50% adicional.

Y si el infractor continúa con la conducta después de ser sancionado, el IMPI puede aplicar 500 UMAs adicionales por cada día que persista la retransmisión no autorizada.

Las marcas de la FIFA también están protegidas

Carolina Pérez Luna, directora divisional de Protección a la Propiedad Intelectual del IMPI, advirtió que durante el Mundial se vigilará el uso de más de 300 marcas registradas por la FIFA. Para quienes usen esas marcas sin autorización —logos, mascotas oficiales, la copa, tipografía propia del torneo— las multas pueden alcanzar hasta 250,000 UMAs, equivalentes a aproximadamente 29 millones de pesos.

Seis medidas para transmitir el Mundial sin riesgos

Si tienes un negocio y planeas proyectar los partidos, el IMPI recomienda estas acciones concretas:

1. Contrata una señal legal para uso comercial.

Una cuenta personal de streaming —ya sea de televisión de paga o plataformas digitales— no está autorizada para uso comercial. Para un establecimiento se requiere una señal con licencia comercial específica.

2. No cobres entrada para ver los partidos.

El cobro de acceso convierte la transmisión en un acto con fines de lucro directo, lo que activa los supuestos de infracción de la ley.

3. Cuida el lenguaje de tu publicidad.

Frases como "partido oficial", "transmisión exclusiva" o cualquier expresión que sugiera una vinculación oficial con la FIFA o el torneo pueden constituir uso no autorizado de marca.

4. No uses logotipos ni elementos visuales de la FIFA.

Las mascotas oficiales, la copa, la tipografía del Mundial y cualquier otro elemento gráfico registrado por la FIFA están protegidos. Usarlos en decoración, publicidad o proyecciones sin licencia es una infracción independiente.

5. Usa lenguaje genérico en tu comunicación.

Puedes anunciar que proyectarás "los partidos de futbol" o "el torneo de verano" sin mencionar marcas ni usar elementos protegidos.

6. Si organizas algo grande, solicita tu licencia ante la FIFA.

Si planeas pantalla gigante, patrocinadores en el evento, rifas o activaciones, o esperas a más de mil personas en tu establecimiento, debes ingresar al portal de la FIFA y tramitar la licencia correspondiente antes del evento.

El caso del ajolote y el Estadio Banorte

El IMPI también quedó involucrado el pasado 27 de mayo en el episodio de la figura monumental del ajolote colocada a las afueras del Estadio Banorte. La versión inicial indicaba que la FIFA había exigido el retiro de la figura del anfibio por conflictos con las mascotas oficiales del torneo. El instituto aclaró que, si bien la FIFA tiene registradas únicamente tres mascotas para el Mundial 2026, la presencia del ajolote no infringía ninguna regla de la federación.

El episodio ilustra la sensibilidad que existe en torno a los derechos de propiedad intelectual durante el torneo y la velocidad con que la información —correcta o no— circula en redes sociales sobre este tema.