El Infonavit tiene una promoción permanente que puede reducir significativamente lo que pagas al liquidar tu crédito: si tu saldo pendiente llega a ser igual o menor al 25% del monto original del crédito, puedes liquidarlo en una sola exhibición y el instituto te otorga un descuento del 50% sobre ese saldo restante.

El beneficio existe, es real y está disponible de forma continua. No tiene fecha de vencimiento anunciada, aunque el propio Infonavit puede eliminarlo en cualquier momento. Conocerlo con tiempo permite planear una estrategia que puede traducirse en un ahorro considerable.

Cómo funciona el descuento por pago anticipado

El mecanismo es sencillo. Supongamos que pediste un crédito original de un millón de pesos. El descuento aplica cuando tu saldo pendiente es de 250,000 pesos o menos —el equivalente al 25% del monto inicial. En ese momento puedes realizar un pago único para liquidar el crédito, y el Infonavit te cobra solo la mitad de ese saldo: en el ejemplo, 125,000 pesos en lugar de 250,000.

Para saber si ya aplica en tu caso, el instituto hace un corte el primer día de cada mes y a partir del día 10 puedes consultar en tu portal si el beneficio está disponible. Si no aparece, puedes comunicarte directamente con el Infonavit o acudir a un Centro de Servicio Infonavit (CESI).

Un detalle importante: el descuento no aplica para todos los tipos de crédito. Antes de hacer cualquier movimiento, conviene revisar el contrato para confirmar que tu crédito es elegible.

La decisión estratégica: aportar antes o esperar

Una pregunta frecuente es si conviene hacer aportaciones voluntarias anticipadas al crédito desde el inicio o guardar ese dinero y usarlo cuando llegue el momento de la liquidación con descuento. La respuesta depende del objetivo y del perfil de cada acreditado.

Si decides hacer aportaciones anticipadas, hay algo que el Infonavit no permite: reducir el pago mensual con base en esas aportaciones. El pago mensual se mantiene igual durante toda la vida del crédito. Lo que sí cambia es el plazo: si aportas más capital del comprometido, el tiempo para terminar de pagar se acorta.

Eso abre dos caminos posibles:

Opción A — Aportar capital anticipado desde el inicio. Si haces aportaciones voluntarias desde los primeros meses, reduces el saldo pendiente más rápido. El pago mensual no baja, pero terminas antes. Cuando llegas al 25% del saldo, puedes aplicar el descuento y liquidar lo que queda a la mitad. El resultado es que pagas menos en total, pero con el mismo esfuerzo mensual o mayor si decidiste aportar cantidades adicionales al inicio.

Opción B — Pagar al plazo original sin aportaciones anticipadas. Las aportaciones que hacen los patrones por obligación van reduciendo el saldo gradualmente. En algún punto llegarás al 25% y podrás aplicar el descuento, pero tomará más tiempo. La ventaja es que el pago mensual siempre estuvo en el nivel original, lo que da mayor comodidad de flujo durante el plazo.

Qué conviene más: los números mandan

No hay una respuesta universal. La decisión correcta depende de tres variables: cuánto capital adicional tienes disponible para aportar de forma anticipada, cuánto te importa reducir el plazo total frente a mantener liquidez mensual, y qué tan significativo resulta el ahorro del descuento comparado con lo que podrías hacer con ese dinero si lo conservaras o lo invirtieras.

Si el ahorro del descuento representa una cantidad relevante y tienes la posibilidad de hacer aportaciones anticipadas sin comprometer tu estabilidad financiera, la estrategia de aportar desde el inicio y liquidar con el 50% de descuento al llegar al 25% suele ser la más eficiente en términos de costo total del crédito.

Si el flujo mensual es ajustado y las aportaciones anticipadas te generarían presión, pagar al plazo acordado y aplicar el descuento cuando naturalmente llegues al umbral del 25% también es una opción válida, con menor ahorro total pero mayor estabilidad en el camino.

Antes de tomar una decisión

Cualquiera de las dos estrategias puede ser la correcta dependiendo del contexto. Lo que no conviene es tomar la decisión sin hacer los números primero. Calcular cuánto ahorrarías en cada escenario, compararlo con el costo de oportunidad de ese capital y confirmar que tu crédito aplica para el descuento son los tres pasos que deben ocurrir antes de mover cualquier recurso.

Si tienes dudas sobre si el beneficio aplica para tu tipo de crédito o quieres confirmar el saldo exacto sobre el que se calcularía el descuento, la fuente más confiable es el portal del Infonavit o directamente un CESI. Los números de tu crédito específico siempre son más relevantes que cualquier ejemplo general.