Guía mínima para dar de alta a tu empresa

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Tu naciente empresa es todo un proyecto de vida, pero los trámites legales y fiscales para constituirla te provocan deseos de muerte. Acá te damos unas cuantas claves para superarlos sin mucho trauma.


Una rapidísima nota de precaución: sí, es indispensable que presentes tu empresa recién fundada ante los dioses Secretaría de Economía y Servicio de Administración Tributaria. Pero todo contador sincero desaconsejará la creación de una nueva persona moral (tu emprendimiento, pues) sin una viabilidad de negocio mínima. Es decir, primero asegúrate de que todo lo demás funciona y se asienta (las fuentes de financiamiento, la estrategia de comunicación, el plan maestro de negocios, la creación de valor, el estudio de mercado, el registro de marca ante la propiedad intelectual… nomás por decir) y luego, sí, haz tu peregrinación ante un notario. O no.

He aquí el resumen del camino que te lleva a la empresa hecha y derecha. Primero acudes ante la Secretaría de Economía para que autorice el uso de denominación o razón social. En ese momento ya tienes claro el “modelo” con el que te constituirás, dependiendo del capital, el giro y visión del negocio y la relación con tus socios. ¿Serás una Sociedad Anónima, una Sociedad Promotora de Inversión, una Asociación Civil, una cooperativa? Después, se habrá creado un contrato social, existirás en el Registro Público de Comercio y pasarás a la siguiente ventanilla, la del SAT. Ingresarás al Registro Federal de Contribuyentes y eso te llevará ante el IMSS, para tu alta patronal.

Estamos simplificando muchísimo, pero todavía así suena como un lío, ¿verdad? Desde el segundo semestre de 2016 las autoridades le dieron forma a la promesa de oro: una figura legal-mercantil que te permitiría dar de alta una empresa rápida, gratuitamente y en internet. ¡Sin necesidad de notario, que te puede cobrar de 12 a 15 mil pesos para constituir una S.A. de C.V.! Se trata de las famosas SAS, Sociedades por Acciones Simplificadas. ¿Debes recorrer ese camino? No. Para nada. Ya en nuestra edición de mayo pasado (“El mito de las empresas en un día”) nos encargamos de rebajar el optimismo, y tememos decirte que el proceso no ha mejorado. La plataforma .gob.mx dedicada sigue siendo problemática (¡como todo en ese dominio integrador!) Pero hay otro detallito: si te constituyes como SAS reduces muchísimo tus posibilidades de pescar fondos de gobierno.

Te tenemos una alternativa de sociedad conveniente, al menos en los primeros tiempos de vida de tu empresa: la Sociedad de Responsabilidad Limitada Microindustrial. Aunque se ideó pensando en el fomento de la artesanía, es perfecta para un catálogo amplio de actividades. Sus ventajas: su trámite es gratuito en la CDMX (y muy barato en otras entidades) y lo realizas directo en la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México (o en la instancia municipal equivalente). Requisitos: no ingresar más de 4 millones de pesos al año y no contar con más de 10 empleados. Pero lo dicho: es un buen modelo para arrancar un negocio.

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