Evita que tu “buen humor” se convierta en bullying laboral

Entre broma y broma…

 


El buen humor en el lugar de trabajo “puede favorecer en el sentido de que se crea un clima de camaradería”, asegura Ana Williams, de la American Management Association (AMA), organización que provee cursos de desarrollo profesional y capacitación empresarial. Además, agrega, genera motivos adicionales a la paga para realizar el trabajo: puede hacer que la gente se sienta parte de un equipo, generar una relación que no sea sólo laboral, ayudar en situaciones tensas y que la gente esté en la mejor disposición al poder convivir con sus compañeros.

 

Las bromas como tal no son ni buenas ni malas. Hay bromas sanas, de humor blanco, pero si la broma implica degradar a alguien es más arriesgado y no es muy recomendable para las organizaciones.

 

Las bromas en el lugar de trabajo pueden generar un ambiente laboral aparentemente agradable, pero siempre existe peligro de volverse algo ofensivo –conocido en inglés como mobbing-. Aquí te mostramos algunas recomendaciones del doctor Sergio Antonio Bastar, fundador y director del despacho de psicología organizacional Investigación desarrollo y asesoría organizacional (IDEA).

 

Cuida el motivo de risa

 

Es recomendable el buen humor, ser alegres, reír, pero es importante cuidar el motivo de las risas. Al burlarnos de alguien puede parecer inofensivo, pero es diferente cuando el objeto de las risas es un compañero de trabajo. Cómo viste, qué auto conduce, etc. La desacreditación puede vulnerar la integridad emocional de las personas, hacer que se molesten, que no se sienta a gusto, estén insatisfechas y, en última instancia, que renuncien al trabajo.



Ve la paja en el ojo ajeno


 

Al hacer una broma a expensas de otra persona, aunque no esté presente, crea un ambiente de trabajo poco saludable. Si nos burlamos -por ejemplo- del gerente de Monterrey aquí en la Ciudad de México, cuando viajemos a Monterrey, ¿seremos motivo de burlas o escarnio? Ese sentir merma la productividad y el bienestar de las personas. Lo recomendable es evitar hablar mal de otras personas, fuera o dentro de la organización.



Pon el ejemplo


 

Las áreas directivas o gerenciales no solo tienen una jerarquía en la línea de mando, sino que tiene autoridad, incluso en el modo como se tratan entre ellos los compañeros de trabajo. Es por ellos que deben enseñar con el ejemplo. No hacerlo a tiempo es darle entrada a otros bullies en el lugar de trabajo y será difícil ponerlos en cintura. Empieza por la dirección general.

 

Cuida la imagen

 

Identifica a quienes comienzan este tipo de bromas peligrosas. Interviene inmediatamente cuando alguien se esté burlando de un colaborador, quien quiera que sea. Esto no significa que se tiene que detener a todos los trabajadores que cuenten chistes, porque no necesariamente tienen que burlarse de alguien de la organización para contarlos.



Establece límites

 

Si alguien está haciendo reír a cuatro o cinco, al costo de burlarse de uno, se puede volver algo crónico y afectar a más empleados. Pon límites claros, expón los motivos y habla de los riesgos que estas actitudes pueden traer. Busca la empatía con la víctima y que los demás también lo vean. Porque un buen líder puede ser alegre, generar risas y un ambiente alegre, sin necesidad de recurrir a hacer bromas a partir de alguien del grupo o la organización.

 

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Evita que tu “buen humor” se convierta en bullying laboral

Entre broma y broma…

 


El buen humor en el lugar de trabajo “puede favorecer en el sentido de que se crea un clima de camaradería”, asegura Ana Williams, de la American Management Association (AMA), organización que provee cursos de desarrollo profesional y capacitación empresarial. Además, agrega, genera motivos adicionales a la paga para realizar el trabajo: puede hacer que la gente se sienta parte de un equipo, generar una relación que no sea sólo laboral, ayudar en situaciones tensas y que la gente esté en la mejor disposición al poder convivir con sus compañeros.

 

Las bromas como tal no son ni buenas ni malas. Hay bromas sanas, de humor blanco, pero si la broma implica degradar a alguien es más arriesgado y no es muy recomendable para las organizaciones.

 

Las bromas en el lugar de trabajo pueden generar un ambiente laboral aparentemente agradable, pero siempre existe peligro de volverse algo ofensivo –conocido en inglés como mobbing-. Aquí te mostramos algunas recomendaciones del doctor Sergio Antonio Bastar, fundador y director del despacho de psicología organizacional Investigación desarrollo y asesoría organizacional (IDEA).

 

Cuida el motivo de risa

 

Es recomendable el buen humor, ser alegres, reír, pero es importante cuidar el motivo de las risas. Al burlarnos de alguien puede parecer inofensivo, pero es diferente cuando el objeto de las risas es un compañero de trabajo. Cómo viste, qué auto conduce, etc. La desacreditación puede vulnerar la integridad emocional de las personas, hacer que se molesten, que no se sienta a gusto, estén insatisfechas y, en última instancia, que renuncien al trabajo.



Ve la paja en el ojo ajeno


 

Al hacer una broma a expensas de otra persona, aunque no esté presente, crea un ambiente de trabajo poco saludable. Si nos burlamos -por ejemplo- del gerente de Monterrey aquí en la Ciudad de México, cuando viajemos a Monterrey, ¿seremos motivo de burlas o escarnio? Ese sentir merma la productividad y el bienestar de las personas. Lo recomendable es evitar hablar mal de otras personas, fuera o dentro de la organización.



Pon el ejemplo


 

Las áreas directivas o gerenciales no solo tienen una jerarquía en la línea de mando, sino que tiene autoridad, incluso en el modo como se tratan entre ellos los compañeros de trabajo. Es por ellos que deben enseñar con el ejemplo. No hacerlo a tiempo es darle entrada a otros bullies en el lugar de trabajo y será difícil ponerlos en cintura. Empieza por la dirección general.

 

Cuida la imagen

 

Identifica a quienes comienzan este tipo de bromas peligrosas. Interviene inmediatamente cuando alguien se esté burlando de un colaborador, quien quiera que sea. Esto no significa que se tiene que detener a todos los trabajadores que cuenten chistes, porque no necesariamente tienen que burlarse de alguien de la organización para contarlos.



Establece límites

 

Si alguien está haciendo reír a cuatro o cinco, al costo de burlarse de uno, se puede volver algo crónico y afectar a más empleados. Pon límites claros, expón los motivos y habla de los riesgos que estas actitudes pueden traer. Busca la empatía con la víctima y que los demás también lo vean. Porque un buen líder puede ser alegre, generar risas y un ambiente alegre, sin necesidad de recurrir a hacer bromas a partir de alguien del grupo o la organización.

 

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