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¿Si la tecnología ha aumentado la productividad por qué no trabajamos menos?

Te damos una pista: empieza con ‘des’ y termina con ‘igualdad’.

 




31 marzo, 2017

En su ensayo “Economic Possibilities For our Grandchildren” (1930), el economista británico John Maynard Keynes se preguntaba alarmado en qué ocuparían su tiempo libre las futuras generaciones. Keynes calculaba que, en cien años, gracias a los avances tecnológicos, el nivel de vida de los países industrializados crecería ocho veces. Que la gente tuviera mucho tiempo libre para dedicarse a actividades “no económicas” era algo que imaginaba podría acarrear problemas de importancia.

Si bien Keynes no precisó en su ensayo a qué se refería con “nivel de vida”, el economista político Benjamin M. Friedman lo interpreta como producción per cápita en su ensayo “Work and Consumption in an Era of Unbalanced Technological Advance”. En cuyo caso, dice Friedman, la predicción de Keynes fue muy precisa. Sin embargo, su otra gran predicción fue equivocada, pues las jornadas laborales no han disminuido en los últimos cuarenta años, luego de que se estancaran en un promedio de ocho horas diarias desde la década de los setenta.

Friedman opina que esto se debe principalmente a dos factores: a que la riqueza generada se ha usado en cosas que no mejoran la calidad de vida de los trabajadores (menciona el incremento del gasto en el ejército como proporción del PIB en Estados Unidos) y, principalmente, a que la desigualdad ha crecido con los años. Si bien para 2029 la productividad podría ser ocho veces mayor que en 1930, la mediana en ingresos se perfila para ser sólo 3.5 veces más que en 1930. No es de extrañar entonces que en 1973 los ingresos por familia pasaron de crecer a una tasa anual de 2.8% a una de 0.3% anual.

Entre 1947 y 1973, el salario por hora de trabajadores no supervisados de la industria privada (con excepción de la agrícola) pasó de 12.27 dólares a 21.23. Para 2013, el salario promedio de este mismo grupo era de 20.13 dólares, 5% menos que en 1973, por lo que para mantener un nivel de vida semejante, los trabajadores deben laborar un número similar de horas.

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Por su parte, México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde más horas se trabajan anualmente, con un promedio de 2,246. En Estados Unidos, país en que se centra el análisis de Friedman, se trabaja un promedio de 1,790 horas al año. Además, a pesar de ser el país que más trabaja de la OCDE, es uno de los menos productivos.





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