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Zonas Económicas Especiales se quedan en buena intención

El que se trate de resolver el problema de la pobreza de una manera productiva es un aspecto positivo de la iniciativa, pero tiene que vincularse con el desarrollo social y contar con el apoyo de la banca de desarrollo para realmente beneficiar a la población, dicen especialistas y organizaciones.



10 diciembre, 2015



La ausencia de una política industrial que vincule el desarrollo social con el económico, dejará en buena intención el objetivo de cerrar brechas de desigualdad de la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, coincidieron investigadores de la UNAM y de organizaciones civiles.

En el foro Zonas Económicas Especiales, convocado por el diputado Vidal Llerenas, de Morena, afirmaron que en la iniciativa que entregó el presidente Enrique Peña Nieto a la Cámara de Diputados, para su discusión y aprobación, no se garantiza la integración regional ni la transferencia de innovación tecnológica.

Porque, explicaron, adolece de un enfoque integral de productividad y competitividad.

“La propuesta está condenada al fracaso y puede no ser la solución planteada”, porque no incluye a la banca de desarrollo, es decir, la participación del Estado en la inversión productiva, señalaron los especialistas.

Explicaron que estas zonas buscan resolver el bajo valor agregado en la producción nacional y falta de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en la zona más rezagada del país, lo que se vuelve una contradicción por los niveles de pobreza y precariedad del trabajo que se registran en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Ello complica alcanzar la meta de impulsar empresas productivas y competitivas, porque los trabajadores no están capacitados para insertarse en ese tipo de compañías.

Lo bueno

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), reconoció que es positivo que se trate de resolver el problema de la pobreza de una manera productiva, no sólo mediante programas de atención social, sino tratando de generar bases productivas en una región que no las tiene.

Segundo, se plantea un mecanismo de desarrollo industrial que México abandonó desde los años 80 y bajo el cual países como China, Corea, Singapur y Malasia lograron transformar su economía a través del desarrollo industrial propio.

En tercer lugar, busca retomar la parte regional y sectorial como parte de ese mecanismo. Eso creo que es positivo.

Normand Asuad Sanén, investigador del Centro de Estudios de Desarrollo Regional y Urbano Sustentable (Cedros), de la Facultad de Economía de la UNAM, dijo que la idea de planear y de impulsar el desarrollo en donde hay condiciones de potencialidad es un aspecto positivo.

Lo malo

Asuad Sanén advirtió que la filosofía del programa no contempla un problema de desarrollo social y asume que surgirá de manera automática, pero eso no sucede de manera espontánea ni deliberada.

Apuntó que no existen efectos automáticos que garanticen que al establecer una ZEE habrá beneficios inmediatos para la población. Consideró “imposible” que una política de esta índole resuelva el rezago, la pobreza y marginación históricos que resiente esa región del país. 

"Se requiere una estrategia de largo plazo que garantice a la gente que puede sobrevivir con su trabajo. La iniciativa es una caja negra que no se sabe qué va a suceder”, enfatizó.

Además, alertó del riesgo de descomposición del tejido social, si los trabajadores no logran insertarse en las nuevas empresas, generándose violencia y resentimiento social.

Andrés Peñaloza, presidente de la organización civil Bia'lii Asesoría e Investigación, refirió que con las ZEE se alentará el despojo de territorio, incluyendo bienes colectivos, vulnerando y violando la soberanía nacional y regional, a través de beneficios fiscales, aduaneros, financieros administrativos e infraestructura a corporativos privados.

Sostuvo que no se garantizará la generación de empleos estables y bien pagados para los trabajadores frente a la voracidad para sobreexplotar los recursos hídricos y naturales que tiene el sur-sureste. Indicó que este esquema económico no asegura un desarrollo económico equilibrado en beneficio de la población.

Al inaugurar el evento, la diputada Rocío Nahle García, coordinadora del grupo parlamentario de Morena, sostuvo que la competencia de las nuevas compañías será desleal, porque gozarán de muchas prerrogativas como contratos por 25 o más años, con exenciones fiscales, precios preferenciales del gas, acceso al agua y carreteras, entre otras prebendas, precisó.

Pero dijo que otorgarles todas las facilidades no garantizará el éxito de los proyectos, porque, afirmó, del total de las ZEE, a nivel mundial, más del 80% fracasan.
 
Aquí las ZEE "son una finta de salvavidas al sur-sureste mexicano abandonado, explotado en sus recursos naturales, porque es donde se saca la riqueza del país, donde menos desarrollo existe y está en el más lacerante olvido", expresó.

El problema es el concepto de política industrial

El problema  con la iniciativa para crear ZEE es que no se define lo que se entiende por política industrial y en consecuencia no toma los pilares básicos de esa política en su totalidad para poder desarrollar la propuesta, aseguró José Luis de la Cruz.

"Me parece que conceptos básicos como contenido nacional, generación de valor agregado propio y encadenamiento entre las empresas mexicanas, no están retomados con profundidad, lo que deja abierta la puerta, si no se toman las precauciones adecuadas, para je esas regiones se conviertan en zonas maquiladoras nada más", expresó.

Ese es un riesgo, agregó, porque la maquila no es el camino que México necesita para elevar su nivel de desarrollo. Necesita retomar procesos industriales de mayor transformación y generación de valor agregado.

De la Cruz explicó que los elementos de la política industrial fundamentalmente están vinculados con generación de valor agregado, encadenamientos productivos, fomento a través de banca de desarrollo del sector económico y la generación de cadenas de valor propias.

"Para eso se requiere generar empresas productivas y competitivas, tener una capacidad logística más desarrollada y tener políticas adecuadas. Esto lo que permite es desarrollar empresas con mayor capacidad productiva", expresó.





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