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La reforma fiscal, a prueba


31 agosto, 2015



El gobierno de Enrique Peña Nieto llega a la mitad de su camino. En el balance, la reforma fiscal aprobada a finales de 2013 deberá pasar la prueba de la evaluación, al arrancar la discusión del paquete económico 2016, el próximo 8 de septiembre. 


A partir de hoy y durante una semana, elContribuyente revisará los puntos más controvertidos de la reforma fiscal, sus resultados y los medidas que ha impuesto el Servicio de Administración Tributaria para cumplirla. El propósito es presentar a los lectores la pertinencia –o no– de posibles cambios en la Ley de Ingresos y la Miscelánea Fiscal del próximo año. 

El entorno no es fácil. La economía nacional resiente la caída del petróleo y los impuestos no alcanzan para tapar el hoyo. Durante estos dos años de aplicación de la reforma hacendaria, la recaudación en México creció, pero no lo suficiente para rebasar su promedio histórico, que ronda el 10% del PIB, cuando necesita al menos 20% para que el país crezca, según cálculos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Los empresarios han insistido en la necesidad de corregir algunos puntos de la reforma, que han afectado la inversión y el crecimiento. Entre ellos, el gravamen a las inversiones, las reformas en la consolidación fiscal y el recorte en deducciones.

Pero los cambios están en el aire. El sector privado ha expresado con seguridad que el gobierno federal introducirá cambios. Sin embargo, la Secretaría de Hacienda no ha sido clara al respecto. 

Apenas el pasado viernes 28 de agosto, Luis Videgaray, titular de Hacienda, negó la posibilidad de cambios de fondo en la reforma fiscal, y aseguró que sólo habrá “tiros de precisión” para otorgar estímulos. 

Los líderes empresariales de Canacintra, Concamin y Coparmex coinciden en que los peores errores de la reforma fueron eliminar la deducibilidad de las inversiones y de las prestaciones a los trabajadores. Es una reforma que no atacó la informalidad y, en cambio, castigó a los contribuyentes cautivos, dicen.

El rechazo del sector empresarial a la reforma fiscal fue casi unánime, de acuerdo con el estudio Perspectivas de la Alta Dirección en México, que encuestó a 716 empresarios de todo el país.

A la pregunta de si el sistema fiscal promueve la inversión, 94% de los encuestados consideró que no y 62% afirma que el régimen es malo y muy malo. 

La reforma fiscal era la única de las reformas estructurales que debía dar resultados de corto plazo y “fue muy mala”, asegura Roberto Cabrera, socio líder de Industrias y Mercado de la consultora KPMG. “No ayudó al crecimiento ni a la competitividad y los empresarios lo confirman”.
    

 





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