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También Inglaterra gravará los refrescos

"No estoy dispuesto a decirle a la generación de mis hijos: 'Lo siento, sabíamos que había un problema con las bebidas azucaradas, sabíamos que causaban enfermedades, pero esquivamos las decisiones difíciles y no hicimos nada’'', dijo el ministro del Tesoro, George Osborne; el impuesto entrará en vigor en dos años y lo recaudado se destinará a actividades deportivas.



17 marzo, 2016



Londres.- Reino Unido anunció sorpresivamente un gravamen a las bebidas azucaradas, con lo que se incorpora así a la batalla entre la industria global de refrescos y los responsables de políticas públicas que buscan limitar el consumo de azúcar. 

Inglaterra es un mercado relativamente pequeño para los fabricantes de bebidas, sin embargo, los ejecutivos del sector consideran que su decisión puede crear un precedente para otros países. 

Francia, México y Chile, entre otros, han lanzado gravámenes similares, mientras que India, Indonesia, Filipinas y Sudáfrica consideran hacerlo, al igual que diversos estados y ciudades de Estados Unidos. 

El ministro del Tesoro del Reino Unido, George Osborne, anunció el nuevo impuesto, que se aplicará en dos años, en su informe de presupuesto de 2016. Estimó que durante el primer año, el tributo recaudará 520 millones de libras esterlinas (unos 736 millones de dólares) y que en los años siguientes la recaudación caerá, a medida que los fabricantes reduzcan el contenido de azúcar. 

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria del Reino Unido calculó que el impuesto se traducirá en aumentos de 18 o 24 peniques por litro, "que esperamos sean trasladados por completo al precio pagado por los consumidores". Los fondos obtenidos se destinarán a financiar actividades deportivas en las escuelas. 

La industria criticó duramente lamedida. "Estamos muy decepcionados por el anuncio", dijo Ian Wright, director general de la Federación de Alimentos y Bebidas del Reino Unido. "La imposición de este impuesto resultará, por desgracia, en una menor innovación y una reformulación de productos, y para algunos fabricantes seguramente costará empleos".
 
Las acciones de Coca-Gola Co. y PepsiCo Inc. cayeron el miércoles 0.4% y 0,3%, respectivamente, en la Bolsa de Nueva York.

 Britvic PLC, que vende las bebidas de Pepsi en Irlanda y Reino Unido y también tiene marcas propias como Tango y J20, cayó 1.3% en Londres. 

"Nuestras medidas están haciendo más por reducir el consumo de azúcar y calorías que un impuesto", dijo Jon Woods, gerente general de Coca-Cola en Gran Bretaña. 

Una comisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó en enero que los gobiernos consideraran gravámenes especiales a las bebidas azucaradas. El organismo aconsejó el año pasado que los adultos y los niños mantengan el azúcar añadida por debajo de 10% de su ingesta diaria de calorías, ligeramente más que el contenido de una lata de gaseosa. La comisión estimó que 41 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso, casi la mitad de ellos en Asia y un cuarto en África. 

A diferencia de lo que sucede en otros países, muchos consumidores británicos ya se han pasado a gaseosas de bajas o cero calorías, que contienen poco o nada de azúcar. Las ventas de bebidas carbonatadas fueron de 4,640 millones de dólares en 2015, lo que equivale a 2.8% del total mundial. 

Coca-Cola, líder del sector, tenía 59% de cuota de mercado en el Reino Unido, según la firma de datos Euromonitor International. 

El gobierno del Reino Unido habia dicho previamente que no tenía pensado introducir un impuesto a las bebidas azucaradas. En enero, el primer ministro David Cameron se mostró reticente a considerar dicho gravamen, aunque destacó la necesidad de actuar contra la obesidad.

 El gobierno había defendido otras medidas, como la concientización de la población sobre los peligros de consumir demasiado azúcar y un mejor etiquetado de los alimentos. 
El anuncio de este 16 de marzo refleja un cambio profundo. "No estoy dispuesto a mirar hacia atrás a mi periodo aquí en este Parlamento, haciendo este trabajo y decirle a la generación de mis hijos: ''Lo siento, sabíamos que había un problema con las bebidas azucaradas, sabíamos que causaban enfermedades, pero esquivamos las decisiones difíciles y no hicimos nada'', observó. 

Con el fin de darles a las empresas tiempo suficiente para que cambien la composición de sus productos, el gravamen se hará efectivo dentro de dos años. Será determinado en función del volumen de bebidas endulzadas con azúcar que las compañías fabriquen o importen y se aplicará a dos bandas: una para el contenido de azúcar superior a 5 gramos por cada 100 mililitros y otro paralas bebidas conmás de 8 gramospor cada 100 mililitros.

Y en Estados Unidos…

La industria de bebidas sostiene que es injusto gravar con impuestos especiales a las bebidas azucaradas. Desde 2009 ha gastado más de 100 millones de dólares sólo en Estados Unidos para derrotar propuestas de este tipo en más de 20 ciudades y estados. 
La tendencia regulatoria es clara, y avanza en todo el mundo. 

Legisladores del estado de Nueva York han propuesto etiquetas de advertencia de salud en los envases y los de California quieren poner un impuesto especial a las bebidas azucaradas. 

Este mes, el alcalde de Filadelfia propuso gravar las bebidas azucaradas con un impuesto de tres centavos por onza (casi 30 mililitros). 

Esto es el triple del impuesto que se cobra en Berkeley, California, que a finales de 2014 se convirtió en la primera ciudad de EE.UU. en aprobar una medida de este tipo. 

En total, 39 estados de Estados Unidos y las ciudades de Chicago y Washington cobran impuestos sobre las bebidas azucaradas. Estos impuestos son en general demasiado bajos como para afectar el consumo, según el Centro de Ciencia de Interés Público. 

Aun así, el volumen de ventas de gaseosas en Estados Unidos ha caído durante 10 años consecutivos, según la publicación Beverage Digest, conforme los consumidores optan por alternativas como el agua embotellada. 

En 2014, México aplicó un impuesto de cerca de 10% sobre las gaseosas. Según un estudio publicado este año en BMJ (antes British Medical Journal), dicho gravamen ayudó a reducir el consumo de estas bebidas en ese país. La medida, según el informe, redujo en 6% las ventas en 2014 frente al promedio de los dos años previos (con información de Reforma y El economista).





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