La corrupción inmobiliaria pudo haber potenciado la destrucción del sismo

El inmueble del Colegio Rébsamen, en el que se concentró la atención mediática, tiene un historial de irregularidades.

 

José Luis Álvarez
 La corrupción inmobiliaria pudo haber potenciado la destrucción del sismo
 La corrupción inmobiliaria pudo haber potenciado la destrucción del sismo

“Existe una mafia de ingenieros, alentada por las instituciones que tienen que ver con la construcción, que quieren ocultar su responsabilidad y la de las constructoras y los funcionarios. Son ellos los que pretenden hacer creer que el sismo mató a las personas y no las malas construcciones”, dijo el ingeniero civil Raúl Pérez Pereyra en 1986, luego de investigar el papel de la corrupción inmobiliaria en la destrucción ocasionada por el terremoto del 85, de 8.1 grados en la escala de Richter, que pudo haber causado la muerte de hasta 40 mil personas, según el Servicio Sismológico Nacional.

Por lo arrojado por investigaciones de diversos medios de comunicación, la corrupción también pudo haber sido un factor de importancia en el sismo del 19 de septiembre pasado. El inmueble del Colegio Rébsamen, que reunió 37 del total de 148 muertos de los ocasionados por éste último terremoto (de 7.1 grados de intensidad) en la Ciudad de México, tiene varias irregularidades.

Televisa informó que, a través de una solicitud de información al Instituto de Verificación de la Ciudad de México (Invea), tuvo conocimiento de que la escuela tiene un historial de irregularidades. ¿El motivo? El Colegio Rébsamen únicamente contaba con el permiso para uso de suelo habitacional, mas no para funcionar como una escuela. El Invea informó que al hacer la verificación del uso de suelo, la escuela presentó un certificado de derechos adquiridos que resultó ser falso al ser verificado con la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Ciudad de México (Seduvi). Por la falsificación de documentos, el Invea presentó una denuncia penal en contra del Rébsamen en febrero pasado.

El área que colapsó era conocida como el edificio administrativo y contaba con cuatro niveles, donde estaban las direcciones de primaria, secundaria, dos patios techados en la planta baja, un laboratorio, un salón de usos múltiples, una sala de cómputo y dos viviendas en el piso más alto. La estructura que colapsó sobre las víctimas fue esta última.

Un vecino del inmueble denunció en redes sociales sociales que el colegio no contaba con las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de los alumnos en caso de siniestro. “La secundaria tenía un patio de tamaño ridículo, sin área de seguridad”, escribió.

Tanto el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, como la jefa delegacional de Tlalpan, Claudia Sheinbaum, se deslindaron del caso, pues señalaron que la atribución de determinar el uso de suelo de la escuela es responsabilidad del Invea.

Sin embargo, Sheinbaum aseguró que todos los papeles del colegio estaban en regla hasta el momento y que además estaba bien construido, aunque tenía una falla estructural de acuerdo a la norma de construcción de escuelas. La seguridad estructural del edificio es responsabilidad de un director de obras y de un corresponsable de seguridad estructural, pues hay un dictamen de junio de 2017 que alegaba que la escuela estaba bien construida y en tiempo de hacer adecuaciones.

Otro ejemplo notable es el ocurrido en Residencial San José, un condominio de lujo levantado por la constructora Canadá Building en la colonia Portales, que sufrió daños muy graves tras apenas nueve meses de mudarse su primera inquilina. Se desplomó una cuarta parte del inmueble que alberga departamentos que fueron vendidos en alrededor de 2.5 millones de pesos cada uno. Según Animal Político, ingenieros y arquitectos que evaluaron el edificio dijeron que el desplome se debió a un problema de diseño, pues le faltan columnas de resistencia y el material con el que fue hecho podría ser de mala calidad. Las lozas estaban hechas de unicel recubierto de concreto, además algunas varillas eran demasiado delgadas.

“Nos prometieron un edificio hecho de acero. ¿Dónde está el acero?”, dijo uno de los inquilinos a Animal Político.

La constructora responsable envió un correo a los inquilinos, intentado deslindarse de lo ocurrido argumentando que los sismos son “eventos fortuitos” ante los que “no se puede hacer nada”.

En la delegación Gustavo A. Madero la desarrolladora Dekah Inmobiliaria vendió un conjunto residencial de 12 pisos frente al metro Potrero que tuvo que ser desalojado tras el temblor por presentar daños por los que podría colapsar. Si bien no ha emergido información sobre si su construcción fue deficiente, cabe resaltar que el edificio fue construido hace apenas dos años. Además, el dueño de Dekah, Simón Neuman Landerzon, es ex secretario de Desarrollo Urbano y de Vivienda (Seduvi) y actualmente es asesor del Centro de Transferencia Modal (Centram). Uno de los socios de la compañía, Fausto Ernesto Galván Escobar, es un funcionario de la Secretaría de Desarrollo Económico de la CDMX. Ambos son cercanos al jefe de gobierno de la ciudad, Miguel Ángel Mancera. La desarrolladora Dekah Inmobiliaria se deslindó de la construcción del edificio.

¿Pero qué tan extendido es este fenómeno? Según la organización ciudadana Suma urbana, hay alrededor de 4 mil edificios ilegales en la CDMX, la mayor parte de los cuales se ubican en las delegaciones donde los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017 tuvieron un mayor impacto: Cuauhtémoc, Benito Juárez, Coyoacán y Xochimilco.

Según el Colegio de Arquitectos de México, en la industria de la construcción, el tiempo es fundamental para incrementar el margen de ganancias de los participantes, lo que aunado a la impunidad es un aliciente para que los constructores realicen actos de corrupción para agilizar trámites burocráticos.

En entrevista con El Contribuyente, el ingeniero civil José Manuel Díaz Jiménez, profesor de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, por ahora no existen elementos para poder determinar en qué medida, si alguna, la falta de de aplicación de los reglamentos de construcción de la CDMX pudo haber contribuido en la magnitud de los daños. “Dar una respuesta a estas alturas sería incurrir en engaños, decir mentiras”, dijo, “necesitamos esperar a tener los reportes técnicos en la mano”.

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