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Si el iceberg no va a ti, ve al iceberg y haz negocio




18 julio, 2017

Es cuatro veces el tamaño de la CDMX y podría llegar a zona libre. ¿Acapulco?


Si la sabiduría popular habla de hacer leña del árbol caído, ¿por qué no hacer dinero del iceberg desprendido? La Universidad de Swansea en Reino Unido estudia el iceberg desde hace varios meses, pero su desprendimiento entre el 10 y 12 de julio pasados fue lo que le dio notoriedad mundial.

El bloque de hielo pesa más de un trillón de toneladas, con un volumen del doble del Lago Erie (uno de los Grandes Lagos) y un tamaño cuatro veces el de la Ciudad de México. Los científicos dijeron que el desprendimiento del iceberg cambió el paisaje de la Península Antártica y que monitorearán su futuro.

Una posibilidad es que se rompa en varios fragmentos; muchos de éstos podrán permanecer en el área por décadas, dicen los expertos, pero otros podrían navegar a tierras más cálidas. Y es aquí donde las mentes emprendedoras podrían generar ideas.

Bloomberg hizo el ejercicio de imaginar qué usos posibles podrían dársele al iceberg en términos de negocio. Por ejemplo, organizar una expedición para escalar los muros de hielo o utilizar el agua para la elaboración de un vodka prémium. ¿Qué tal hielos para un single malt escocés?

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El autor del artículo entrevistó a un experto argentino de la Universidad de Cambridge para saber sobre el futuro legal del iceberg. Hay un viejo tratado de 1959 que obliga a dejarlo intacto, sin embargo en el caso de que un bloque llegue a las aguas de un país (dentro de 200 kilómetros mar adentro de la costa), éste se sometería a las leyes de la nación.

Los bloques podrían llegar a Argentina, incluso cerca de Australia, pero es casi imposible que lleguen a México.

Los bloques podrían llegar a Argentina, incluso cerca de Australia, pero es casi imposible que lleguen a México. Sin embargo, no está prohibido imaginar que alguno llegue cerca de las costas del Pacífico, digamos a Acapulco. Los hipsters pensarían en un bar de agua de iceberg o un sauna orgánico, mientras que la industria hotelera y restaurantera podría optar por piñas coladas con hielo de origen antártico.

Otra posibilidad, dijo el experto, es que una parte del iceberg llegue a alta mar, donde cualquiera podría llegar, construir su casa y abrir su negocio. Evidentemente esto implica una labor millonaria, pero es posible en el mundo de los Richard Branson y los Elon Musk y su Hyperloop. Así que ponte a pensar en un Ice Bar o algo mucho más innovador.

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Foto: Shutterstock





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