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¿Tu página web es una inversión o solo un gasto? Esto deben saber las empresas

Página web como inversión vs gasto: cuándo capitalizar, qué costos incluir, impacto fiscal. Guía contable para empresas.



11 febrero, 2026

Casi todas las empresas tienen página web. Muchas gastaron dinero en desarrollarla. Pero cuando llega el momento de registrarla contablemente, aparece la pregunta: ¿es una inversión que suma patrimonio? ¿O es un gasto que se consume inmediatamente?

La respuesta no es obvia. Y depende de una sola cosa: si la página web realmente genera dinero o si solo sirve para que la gente sepa que existes.

Esa diferencia tiene impacto en tu contabilidad, en tus impuestos, y en cómo registras el desembolso. Muchas empresas lo hacen mal. Sin intención. Simplemente porque nadie les explicó la regla.

¿Cuál es la diferencia entre inversión y gasto en una página web?

En términos contables y fiscales, la diferencia es fundamental:

  • Inversión (activo): Desembolso que genera beneficios económicos futuros para la empresa. Se registra en el balance y se deduce gradualmente
  • Gasto: Desembolso que se consume inmediatamente. Se deduce en el período en que ocurre

Una página web puede ser inversión o gasto. Depende de qué hace realmente.

¿Cuándo una página web SÍ es inversión?

Una página web puede considerarse un activo cuando realmente genera ingresos para la empresa. Ejemplos específicos:

  • Tienda en línea donde vendes productos y cobras directamente por el sitio
  • Plataforma donde otros usuarios pagan por servicios o acceso
  • Sistema que permite recibir pedidos y procesar pagos
  • Aplicación que genera transacciones económicas
  • Portal donde hay circulación real de dinero

En estos casos, el sitio web no es “bonito de tener”. Es herramienta que directamente genera ingresos. Eso lo convierte en inversión.

¿Cuándo una página web es SOLO gasto?

La mayoría de páginas web caen en esta categoría. Si tu sitio:

  • Solo muestra quién eres y qué haces (imagen corporativa)
  • Permite contactarte pero no genera transacciones
  • Publica tu portafolio o servicios pero las ventas ocurren por otro medio
  • Sirve para posicionamiento en buscadores (SEO) y visibilidad
  • Es catálogo digital pero no hay compra en línea

Entonces es gasto. Se registra como tal y se deduce completamente en el año que se incurrió.

¿Qué costos SÍ se pueden incluir en la inversión?

Si tu página web realmente genera ingresos y puede considerarse activo, ciertos costos se pueden capitalizar (sumar al valor del sitio):

  • Dominio: Compra y renovación del nombre de dominio
  • Desarrollo de software: Programación del sitio, funcionalidades, integraciones
  • Diseño: Diseño visual, interfaz, experiencia de usuario
  • Carga inicial de información: Contenido, imágenes, estructura inicial

Estos costos están directamente relacionados con crear un sitio que funcionalmente puede generar ingresos. Por eso pueden capitalizarse.

¿Qué costos NUNCA se capitalizan?

Hay gastos que bajo ninguna circunstancia se consideran inversión, incluso si aparecen dentro del desarrollo del sitio:

  • Publicidad: Fotografías de productos, videos promocionales, textos comerciales. Eso es gasto de marketing
  • Gastos previos: Estudios, planeación, análisis de opciones, reuniones de definición. Se gastan cuando se realizan, no se capitalizan
  • Contenido promocional: Descripciones de servicios, historias de éxito, testimoniales. Es publicidad, aunque esté en la web

La regla es clara: si es publicidad, es gasto. No importa dónde aparezca.

Los gastos posteriores: ¿se capitalizan o se gastan?

Una vez que el sitio web está completado y operativo, aparecen nuevos gastos: mantenimiento, actualizaciones, hosting, seguridad, actualizaciones de contenido.

Estos gastos se registran como gasto normal en el período que ocurren. No se suman al valor de la inversión.

Solo en casos muy específicos un gasto posterior puede capitalizarse: cuando claramente mejora la capacidad del sitio para generar más ingresos. Pero esto es raro. La mayoría de mantenimiento y actualizaciones es gasto.

¿Cómo afecta esto fiscalmente?

Si tu página web es inversión (activo), hay dos caminos:

  • Gasto diferido: El costo se deduce poco a poco, durante varios años. Se deprecia según vida útil estimada del sitio
  • Deducción inmediata: En algunos casos, la ley permite deducir la inversión de inmediato si cumple ciertos requisitos

Si tu página web es gasto, es simple: se deduce completamente en el año que se incurrió.

La diferencia fiscal es importante. Invertir $100,000 en sitio web se trata muy diferente a gastar $100,000 en publicidad.

¿Qué debe hacer una empresa ahora?

Paso 1: Define qué es tu página web realmente

¿Genera ingresos directamente? ¿O es principalmente imagen corporativa? Responde honestamente. No lo que te gustaría que fuera, sino lo que realmente es.

Paso 2: Analiza qué porcentaje de ingresos viene por el sitio

Si tu tienda en línea contribuye 30% de ingresos, entonces el sitio es generador de ingresos. Si contribuye menos de 5%, probablemente es gasto de marketing.

Paso 3: Desglosa los costos de desarrollo

Separa lo que fue publicidad (fotografías, copywriting, videos comerciales) de lo que fue desarrollo técnico (dominio, programación, diseño funcional). Trata cada cosa por separado.

Paso 4: Consulta con tu contador o asesor fiscal

Esto no es decisión que debas tomar solo. Tu contador debe revisar documentación de desarrollo y hacer análisis técnico de si puede capitalizarse o no.

Paso 5: Ajusta registros si es necesario

Si descubres que hiciste registro incorrecto en años anteriores, es posible corregir. Habla con tu contador sobre cómo y cuándo hacer el ajuste.

El error más común

Muchas empresas capitalizan toda la página web automáticamente. Piensan: “Costó dinero, entonces es inversión”. Error. La regla es diferente.

Otra empresa hace exactamente lo opuesto: gasta todo como gasto inmediato, incluso cuando la web genera significativos ingresos. También incorrecto.

La clave es el análisis. ¿Qué hace realmente tu sitio? Si genera dinero, es inversión. Si solo genera visibilidad, es gasto.

Tu página web es herramienta valiosa. Pero su valor fiscal y contable depende de cómo se use. Una web que vende es diferente a una web que informa. El primero es inversión. El segundo es gasto.

Registrarlo correctamente desde el inicio protege tu empresa de problemas posteriores con el SAT. Y te asegura que tus números financieros reflejan la realidad de tu negocio.

Si aún no sabes cómo clasificar tu sitio, pregunta a tu contador ahora. Es mejor aclarar hoy que tener que corregir después.

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