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Cobras en dólares pero vives en México: obligaciones fiscales que debes cumplir

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Teletrabajo remoto desde México para patrón extranjero. Residencia fiscal, obligaciones fiscales, tratados tributarios, cambio de residencia. Guía completa.

Millones de personas en el mundo descubrieron en los últimos años que podían trabajar desde cualquier lado. Muchos eligieron México. Los Cabos, Cancún, la Ciudad de México. Ciudades con relativo bajo costo de vida, buena internet, clima agradable. Seguían cobrando en dólares o euros de su empresa en el extranjero, pero ahora gastaban en pesos mexicanos.

La matemática era perfecta: vivir bien, gastar poco, ahorrar mucho. Pero había un detalle que muchos no vieron venir. Si te mudas a México y trabajas desde aquí, México considera que tienes obligaciones fiscales. Y eso puede complicar las cosas si no lo sabes con anticipación.

¿Cuándo se considera que eres residente fiscal en México?

Según el Código Fiscal de la Federación, eres residente fiscal en México si estableces tu casa habitación en el país. Pero hay excepciones: si tienes casa habitación en múltiples países, se considera que eres residente en México si tu centro de intereses vitales está en México.

¿Qué es “centro de intereses vitales”? Ocurre en dos casos:

Para la mayoría de trabajadores remotos, el Caso 1 es el relevante. Si más de la mitad de tus ingresos anuales vienen de tu trabajo en México (aunque sea para empresa extranjera), eres considerado residente fiscal mexicano.

¿Qué significa ser residente fiscal en México?

Significa obligaciones. Tendrás que:

Y aquí viene el punto importante: si eres residente fiscal en México, debes pagar impuestos en México sobre tus ingresos, sin importar que tu patrón sea extranjero.

¿Y si no eres residente fiscal en México?

Si demuestras que no tienes residencia fiscal en México (por ejemplo, que tu estadía es temporal, que tus ingresos principales vienen de otro país, que tu centro de actividades está en otro lado), entonces la regla es diferente.

En ese caso, México solo puede gravar los ingresos que tengan fuente de riqueza en México. ¿Y cuál es la fuente de riqueza en tu caso? El lugar donde haces el trabajo.

Si haces tu trabajo en México (aunque sea remoto), entonces el ingreso tiene fuente en México y está sujeto a tributación aquí. No importa que tu patrón sea extranjero.

Cuando esto ocurre, tu ingreso se grava con tasas escalonadas:

Como tu patrón extranjero no está obligado a retener impuestos, tú eres responsable de pagar el impuesto directamente al SAT dentro de 15 días de recibir cada pago.

¿Hay forma de evitar pagar impuestos en México?

Sí, pero con condiciones muy específicas. Si cumples las tres siguientes simultáneamente:

Entonces sí, podrías estar fuera del régimen fiscal mexicano. Pero es “si cumples las tres”. Incumplir una sola cambia todo.

¿Qué pasa con los tratados internacionales?

México tiene tratados tributarios con varios países (incluyendo Estados Unidos) para evitar doble tributación. Si eres estadounidense, por ejemplo, el tratado México-EUA establece que el ingreso por trabajo se grava donde se realiza.

El tratado es claro: si trabajas en México, México puede gravar ese ingreso. No hay escapatoria por tratado.

Sin embargo, el tratado también ofrece protección. Si cumples las tres condiciones listadas arriba, el tratado te exime de pagar impuestos en México, incluso si tu ingreso tiene fuente aquí. Pero de nuevo: tienes que cumplir las TRES.

El problema real: cambiar de residente a no-residente

Aquí es donde la situación se complica. Imagina que trabajaste remoto desde México durante un año. Eres considerado residente fiscal. Pagaste impuestos. Ahora quieres irte. Regresas a tu país.

Para dejar de ser residente fiscal en México, debes presentar un Aviso de Suspensión de Actividades en modalidad “Cambio de Residencia”. Suena simple. No lo es.

El requisito complicado: debes designar un representante legal en México. Esa persona debe:

¿La realidad? Encontrar a alguien dispuesto a asumir esa responsabilidad es sumamente difícil. Nadie quiere responsabilidad indefinida por contribuciones que el SAT pudiera determinar después. No está claro cuánto sería.

Si no presentas ese aviso, seguirás siendo considerado residente en México. Seguirás obligado a pagar impuestos. El SAT podría cobrarte años después.

¿Qué deberías hacer si trabajas remoto desde México?

Paso 1: Define tu estatus

¿Eres residente fiscal en México? ¿Pasarás menos de 183 días aquí? ¿Tu ingreso principal viene de otro país? Responde honestamente. Tu estatus fiscal depende de eso.

Paso 2: Consulta con contador especializado

Esto no es para hacer solo. Necesitas asesor fiscal que entienda de trabajadores remotos, de ingresos del extranjero, de tratados tributarios. No todo contador sabe esto.

Paso 3: Cumple obligaciones desde el inicio

Si eres residente, inscríbete en RFC. Calcula y paga impuestos. No esperes a que el SAT te notifique. Es más costoso después.

Paso 4: Documenta tu estatus

Guarda evidencia de dónde pasas tiempo, dónde tienes centro de actividades, de dónde vienen tus ingresos. Si alguna vez hay auditoría, esa documentación es tu defensa.

Paso 5: Si cambias de país, planifica con anticipación

No esperes a irte. Seis meses antes de moverte, habla con contador. Entiende qué trámites necesitas hacer, quién será tu representante legal, qué documentación debes preparar.

Los riesgos de ignorar esto

¿Qué pasa si trabajas remoto desde México, ignoras obligaciones fiscales, y el SAT se entera?

No es cuestión de “si el SAT se entera”. Es cuestión de “cuando”. Las autoridades modernas cruzan datos internacionales. Bancos reportan transferencias. Los números eventualmente no cierran.

El teletrabajo remoto desde México es perfectamente legal. Lo que no es legal es ignorar las obligaciones fiscales que genera. Si estás en esta situación, tienes opciones:

Cualquiera que sea tu opción, hazla conscientemente. No por ignorancia. El costo de no hacerlo es más alto que el costo de hacer las cosas bien desde el principio.

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