No basta con pedir factura al cargar gasolina. Desde el 24 de abril hay un dato adicional obligatorio que define si el comprobante sirve fiscalmente
Desde el 24 de abril de 2026, las facturas de gasolina y diésel deben incluir un complemento adicional en el CFDI. El cambio obliga principalmente a las gasolineras, pero sus consecuencias las absorbe quien compra el combustible: si el comprobante no lo incluye, el gasto puede perder validez fiscal.
No es un ajuste menor. Afecta a cualquier contribuyente que deduce combustible como gasto o acredita el IVA de esas compras, desde empresas con flotillas hasta personas físicas con actividad empresarial.
Qué es este complemento y para qué sirve
El nuevo complemento se integra al Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) cuando se facturan combustibles: gasolina regular, premium o diésel. Su función es añadir datos que permitan identificar si el proveedor cuenta con los permisos del sector energético y si el combustible proviene de una fuente autorizada.
El SAT no solo quiere registrar la transacción; quiere rastrear el origen del combustible dentro de la cadena de distribución. El complemento es el mecanismo técnico que hace eso posible desde el propio comprobante.
Por qué el problema no es la compra sino la factura
Aquí está el punto que más conviene entender: haber cargado gasolina y pagado correctamente no garantiza nada si el CFDI no cumple con todos sus requisitos. El Código Fiscal de la Federación (CFF) es claro en ese sentido: un comprobante que no reúne todos los requisitos no es válido para deducir el gasto ni para acreditar impuestos.
En la práctica eso significa que:
- El gasto en combustible puede no ser deducible si la factura no incluye el complemento.
- El IVA pagado en esa compra puede no ser acreditable por el mismo motivo.
- La compra fue real, pero el comprobante no sirve.
Un error técnico del emisor —la gasolinera— se convierte en un problema fiscal del comprador.
Cómo detectar si tu factura está en riesgo
El complemento es un elemento técnico del CFDI, pero hay señales concretas que puedes revisar sin ser especialista:
- Producto identificado claramente como gasolina regular, premium o diésel.
- Datos adicionales del permiso del distribuidor o estación de servicio.
- Emisor que coincide con la estación donde se realizó la carga.
- Litros y monto congruentes con la operación realizada.
- CFDI válido y localizable en el portal del SAT.
Si el comprobante no muestra datos del permiso o la información del emisor no corresponde al punto de venta, hay riesgo de que el complemento esté ausente o mal emitido.
Qué implica esto en la operación diaria
Para contribuyentes que cargan combustible con frecuencia —transportistas, empresas con vehículos, profesionistas que deducen gastos de auto—, este cambio modifica un hábito que parecía resuelto: pedir factura y guardarla.
A partir del 24 de abril, pedir la factura no es suficiente. Hay que verificar que el CFDI esté completo antes de usarlo como respaldo fiscal. La gasolinera es responsable de emitirlo correctamente, pero quien pierde la deducción si hay un error es quien compra.
Si detectas que una factura podría estar incompleta, lo más directo es contactar al emisor para que la cancele y reexpida correctamente. Hacerlo en el momento de la compra o en los días inmediatos es mucho más sencillo que intentar corregirlo semanas después.
