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Las 15 resoluciones de un conflicto cuando no depende de ti (Segunda entrega)

La semana pasada desarrollamos las primeras 5 de estas 15 resoluciones a los conflictos con nuestros dos rancheros, don Rubén y don Vinicio. Ahora prepárense para leer resoluciones más violentas…




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Foto: Shutterstock
28 mayo, 2018


(Lee la primera entrega de estas 15 resoluciones de un conflicto en este enlace.)
Don Rubén y don Vinicio eran vecinos y tenían 100 vacas cada uno, pero un día don Rubén encontró que dos de sus vacas se habían pasado al otro lado. ¿Cómo puede don Rubén recuperar sus vacas si su vecino se niega a devolverlas, suponiendo que está prohibido robarlas de vuelta en secreto y la única opción es encarar a don Vinicio? Las 15 resoluciones narrativas al conflicto las planteé en este esquema, cuya explicación se planteó a detalle en la entrega pasada:
La semana anterior expuse las cinco primeras resoluciones que están incluidas en el conjunto: 1) Acuerdos de paz, en donde se busca cierto equilibrio para ambos. Ahora veremos las 10 estrategias restantes. Algunas son más arriesgadas, alguna es desesperada y otras son muy convenientes. Las más extremas sólo las planteo aquí no porque sean salidas recomendables, sino porque es necesario exponerlas para entender el contexto. No las lleves a cabo sin la supervisión de un adulto.
 
 

Segunda Parte: Batallas discretas

Estas querellas son una manera de hacer la guerra silenciosamente. Implican entrar en el juego del contrincante para darle por su lado, pero buscando con esto obtener ventaja.
 

  1. Cooperar (para aventajar)

—Por cierto, don Vinicio —dijo don Rubén, que no quiso pelear—. Tengo un nuevo semental. Se lo rento a cambio de los cuatro primeros becerros que le nazcan.
Don Vinicio sopesó la oferta: en verdad había visto al semental y le podría traer muy buenas crías. Aceptó.
Moraleja: A veces la mejor manera de negociar es cooperar. Con los becerros que nacieron Rubén ahora tiene 102 vacas, y el semental sigue siendo suyo.
 

  1. Dominar (aventajar con estrategia)

Como don Vinicio no iba a ceder, Rubén recordó que tenía un buen semental y se dijo a sí mismo: “Lo voy a poner a trabajar”. Eso hizo. A los pocos meses tenía 25 becerros que en dos años ya eran bovinos hechos y derechos, y se olvidó por completo de las dos vacas con las que inició esta historia. Por su parte, don Vinicio siguió con sus 102 reses y le tuvo que comprar becerros a su vecino, que se cobró a lo chino las dos reses originales.
Moraleja: Si el enemigo no cede, gánale en su propio juego.
 

  1. Avasallar (ganar hasta anular al contrincante)

De los becerros que le nacieron, don Rubén seleccionó a los mejores novillos y los hizo a su vez, sementales. En unos años, su ganado y sus ingresos eran tan grandes, que empezó a comprar más terreno para su reses. Y siguió creciendo en riquezas, hasta que sus tierras envolvieron el ranchito de don Vinicio, que no tuvo más remedio que venderle, también. Para terminar de humillarlo, don Rubén lo puso a trabajar a sus órdenes, porque era buen vaquero.
—¿Se acuerda de esas vacas que se fueron para sus terrenos hace unos años, don Vinicio? —le dijo una tarde—. ¡Qué bueno que no me las devolvió…!
Moraleja: Si ya estás ganando en el juego del enemigo, sigue ganando, sin piedad.
 

Tercera Parte: Guerra declarada

Las tres etapas del combate frontal. No son las salidas más recomendables, salvo que no quede más remedio. Ojo: forzar y eliminar pueden ser incluso ilegales.
 

  1. Confrontar (enfrentar con igualdad de fuerzas)

Don Rubén entonces se saltó la cerca hacia el lado de don Vinicio y le soltó un puñetazo a la cara.
—¡Me va a dar mis dos vacas, vecino, o al siguiente golpe le pongo morado el otro ojo! ¡Ratero!
Don Vinicio también se calentó y le tiró un bien colocado gancho al estómago a don Rubén, que trastabilló y se le fue a las piernas. Si sus hijos no los hubieran separado, se matan.
Moraleja: Ambos volvieron a tener cien vacas cada uno, y varias contusiones de cuidado. Cuando se ven se saludan, pero de lejecitos.
 

  1. Forzar (doblegar con superioridad)

Don Rubén entonces se saltó la cerca hacia el lado de don Vinicio y le soltó un tremendo patadón de kung fu. Mientras el otro estaba inconsciente, don Rubén no sólo recuperó sus vacas, sino que se llevó otras 15. También compró un revólver, que no duda en enseñarle a don Vinicio cuando este mira, con rabia, sus 15 reses del otro lado de la cerca.
—¿Qué tanto mira para acá, don Vinicio? —dice don Rubén acariciando la cacha de su .38.
—No, nada, nada, vecino… bonitas sus reses.
Moraleja: Don Vinicio no está de acuerdo, se siente vejado, humillado. Don Rubén está planeando quitarle más vacas así, a la mala.
 

  1. Eliminar (suprimir al obstáculo)

Luego de que don Vinicio se negara a devolverle sus dos reses, don Rubén sacó su revólver y disparó dos veces. La primera bala le perforó el cuello a don Vinicio; la segunda le destrozó la cara. Su cuerpo cayó en el polvo mientras el estruendo de los disparos seguía rebotando contra los cerros.
Don Rubén enterró el cuerpo en un paraje al fondo de sus terrenos, quitó la cerca y se hizo de las cien vacas de su vecino.
Moraleja: Hoy don Rubén es presidente de la Unión de Ganaderos y dueño de varios ranchos cuyos dueños han ido desapareciendo misteriosamente.
 

Cuarta parte: Derrota

Cuando no queda más remedio, a veces hay que saber perder, pero nunca hay que eliminarse.
 

  1. Rendirse (aceptar la derrota)

Como don Rubén seguía teniendo cara de andar contando vacas, don Vinicio sacó su rifle y le apuntó.
—Usted deja de estarse metiendo con las vacas de mi rancho o le voy a estar metiendo un plomazo a usted o a su familia.
Don Rubén no se lo esperaba, y se alejó lentamente, con las manos en alto. Nunca volvió a tocar el tema. Nunca volvió a reclamarle de las vacas, ni siquiera el día en que, de repente, en su rancho ya sólo había 70 vacas y en el de don Vinicio, 130.
Moraleja: Perder nunca es buena opción, a menos que uno sienta que pueda perderlo todo.
 

  1. Eliminarse (pues como no se pudo, no se podrá nunca)

Lo que no sabía don Vinicio es que don Rubén tenía una depresión profunda. Luego del incidente de las dos vacas que se pasaron a su terreno, no supo más de su vecino, hasta que un día se enteró que esa misma tarde se había colgado de una de las vigas del granero. La verdad sí pensaba devolverle sus vacas, lástima que se desesperó…
Moraleja: No te suicides, o sea: ¡tienes otras 14 salidas posibles según esta columna! Matarte no resuelve nada.
 

Quinta parte: Distanciamiento

Si de plano no puedes cambiar las cosas, a veces es mejor simplemente tomar distancia. Sobre todo porque alejarte te permite incluso fortalecerte.
 

  1. Desertar (porque a veces la mejor salida es huir)

Después del incidente de las dos vacas, don Rubén se dio cuenta que la vida de vaquero era un problema. Así que vendió su rancho con todo y vacas y, con el dinero se fue a recorrer el mundo. En Uruguay se enamoró de una mesera. En España miró un toro de lidia que le pareció el bovino más perfecto sobre la tierra. En Sudáfrica creyó haber llegado al fin del mundo. En la India se volvió vegano. En Japón miró su reflejo en un estanque de agua, y eso para él fue revelador.
Moraleja: A veces las mejores batallas son las que no se pelean. En ocasiones es mucho mejor desertar que desgastarse.
 

  1. Superar (porque dicen que la distancia hace mucho bien)

Después del incidente de las dos vacas, don Rubén se dio cuenta que la vida de vaquero era un problema. Así que vendió su rancho con todo y vacas y, con el dinero, montó primero una empacadora de cárnicos y ya entrado en la materia, una cadena de restaurantes de cortes de carne. Con los años, se volvió a encontrar a don Vinicio. Seguía igual: en su rancho perdido en la sierra. Se le veía agotado, la sequía le había matado buena parte de sus vacas. Verlo le dio tanta pena a don Rubén, que se ofreció a comprarle las reses buenas que tenía, para enviarlas al rastro.
Moraleja: Cuando las circunstancias no te permiten desarrollarte, no queda más remedio que alejarte para poder crecer. Entonces, cuando vuelves a tu origen, regresas a dominar a quienes antes te dominaron.
 
¿Cuál de los 15 finales es el que más se ajusta a tu situación de bloqueo por otra persona? ¿Qué solución piensas aplicar?
 
* Actualización (5 de junio, 2018). Se incorporaron a la entrega anterior dos nuevas resoluciones (“Defender” e “Igualar”; y se modificó el esquema que las representa) para dar un total de 15. Originalmente el artículo se llamaba “Las 13 resoluciones de un conflicto cuando no depende de ti”. Las dos que se agregaron aportan un panorama más completo. Para esta edición el capítulo “Segunda Parte: Batallas discretas” que aparecía en la primera entrega se movió a esta segunda entrega por motivos de espacio. Se corrigieron también algunos errores.
 


Felipe Soto Viterbo es novelista, editor y director de Etla, despacho de narrativa estratégica.
Negocios Inteligentes es un medio plural que admite puntos de vista diversos. En tal sentido, la opinión expresada en esta columna es responsabilidad sólo del autor.
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