¿Qué opciones fiscales tiene México ante la reforma fiscal de Trump?

El recorte al impuesto a corporaciones en Estados Unidos pone en una desventaja competitiva a México.


A un año de la toma de posesión de Donald Trump y no haber conseguido ningún logro importante en materia legislativa, la madrugada del sábado los senadores del Partido Republicano estadounidense lograron pasar la ominosa reforma fiscal que cortará la tasa de impuestos corporativos del 35 por ciento al 20 por ciento. Esto podría poner en aprietos a México, pues al tener una menor tasa impositiva, muchos inversionistas podrían optar por invertir en Estados Unidos.

Para evitar esta fuga de capitales, podrían pensar algunos, debería equipararse el ISR a las empresas con la tasa del 20 por ciento que se aplicará en Estados Unidos a partir de 2019. Sin embargo, de acuerdo al director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), Luis Foncerrada, esto le costaría a las arcas federales alrededor de 210 mil millones de pesos al año. Foncerrada opina que sería errado copiar a los Estados Unidos en este aspecto, aunque valdría la pena implementar opciones como la deducibilidad inmediata

México, dice Foncerrada, no tiene maniobrabilidad para reducir su recaudación, pues de hacerlo tendría que adquirir financiamiento por otros medios, como la deuda. Lo que debe buscarse es, acotó, repensar la forma en que se estructura el gasto: reducir el gasto corriente e impulsar la inversión.

El director general del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP), Héctor Villarreal, opina que hay factores aparte de la tasa impositiva que hacen que México se perciba como un país atractivo para los inversionistas, como mano de obra barata y las cadenas de producción existentes.

Otra opción para combatir la fuga de capitales extranjeros es la homologación gradual del IVA, que permitiría cubrir los recursos perdidos por una reducción de la tasa de ISR a las empresas, que de acuerdo a la Secretaría de Hacienda constituye la mitad del ISR recaudado. Nora Morales, vicepresidenta de la comisión fiscal de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), piensa que no es necesario que México igual el ISR al 20 por ciento de Estados Unidos, aunque es importante acercarse lo más posible a esa tasa impositiva.

Foncerrada remarcó que, aunque la homologación del IVA podría darle al gobierno federal un 1.5 por ciento del PIB en recaudación, habría que implementar un mecanismo de protección a los grupos con menores ingresos, de modo que no los afecte el IVA a alimentos y medicinas.

Con información de El Financiero y El Economista

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¿Qué opciones fiscales tiene México ante la reforma fiscal de Trump?

El recorte al impuesto a corporaciones en Estados Unidos pone en una desventaja competitiva a México.


A un año de la toma de posesión de Donald Trump y no haber conseguido ningún logro importante en materia legislativa, la madrugada del sábado los senadores del Partido Republicano estadounidense lograron pasar la ominosa reforma fiscal que cortará la tasa de impuestos corporativos del 35 por ciento al 20 por ciento. Esto podría poner en aprietos a México, pues al tener una menor tasa impositiva, muchos inversionistas podrían optar por invertir en Estados Unidos.

Para evitar esta fuga de capitales, podrían pensar algunos, debería equipararse el ISR a las empresas con la tasa del 20 por ciento que se aplicará en Estados Unidos a partir de 2019. Sin embargo, de acuerdo al director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), Luis Foncerrada, esto le costaría a las arcas federales alrededor de 210 mil millones de pesos al año. Foncerrada opina que sería errado copiar a los Estados Unidos en este aspecto, aunque valdría la pena implementar opciones como la deducibilidad inmediata

México, dice Foncerrada, no tiene maniobrabilidad para reducir su recaudación, pues de hacerlo tendría que adquirir financiamiento por otros medios, como la deuda. Lo que debe buscarse es, acotó, repensar la forma en que se estructura el gasto: reducir el gasto corriente e impulsar la inversión.

El director general del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP), Héctor Villarreal, opina que hay factores aparte de la tasa impositiva que hacen que México se perciba como un país atractivo para los inversionistas, como mano de obra barata y las cadenas de producción existentes.

Otra opción para combatir la fuga de capitales extranjeros es la homologación gradual del IVA, que permitiría cubrir los recursos perdidos por una reducción de la tasa de ISR a las empresas, que de acuerdo a la Secretaría de Hacienda constituye la mitad del ISR recaudado. Nora Morales, vicepresidenta de la comisión fiscal de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), piensa que no es necesario que México igual el ISR al 20 por ciento de Estados Unidos, aunque es importante acercarse lo más posible a esa tasa impositiva.

Foncerrada remarcó que, aunque la homologación del IVA podría darle al gobierno federal un 1.5 por ciento del PIB en recaudación, habría que implementar un mecanismo de protección a los grupos con menores ingresos, de modo que no los afecte el IVA a alimentos y medicinas.

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