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¿Es buena idea asociarse con un amigo o tu mejor amigo?

Si estás considerando abrir una sociedad con un amigo, esto es para ti.




19 julio, 2017

Seguramente has escuchado historias muy buenas de éxito y otras donde la relación termina siendo una verdadera pesadilla. En lo personal no me ha funcionado asociarme ni siquiera con desconocidos, todos han terminado haciendo mal uso de la empresa o robándose ideas creativas y hasta clientes. Cuando pienso en una asociación entre amigos lo primero que se me viene a la mente es la historia que me contó mi mejor amiga de su abuelo.

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Él era un hombre de mucho dinero e iba a traer a México una cadena tipo Costco con su mejor amigo. Así que un día, el amigo le pidió que le transfiriera el dinero (eran millones, de hecho prácticamente todo el dinero que tenía). Al día siguiente su mejor amigo se fugó del país –aparentemente a España– y ya no supo más de él.



El estilo de vida de su abuelo y su familia cambió por completo, ya no había choferes, casa grande, viajes… y jamás se recuperó de ese engaño. Algo muy similar pasó con un tío mío y su mejor amigo, él tampoco se recuperó.



Pero entonces: ¿qué tienen las historias de éxito que éstas no tienen? Aquí tres puntos a considerar.


 

1.- Funciona cuando una parte no sabe y no le interesa hacer lo que hace la otra

Te pongo un ejemplo de un amigo arquitecto, él se encarga de las ventas solamente, no le gusta la construcción, no le gusta supervisar la obra y su socio –quien además es su amigo– es todo lo contrario. A él le encanta revisar la obra, le gusta llevar todo el proyecto hasta su fin, pero odia las ventas.



Entonces, cada quien hace el trabajo que le gusta, ese que si no existiera uno o el otro, el negocio simplemente no funcionaría. El acuerdo es muy sencillo: se van a mitades; 50%  es para el de ventas y 50% para el de obras. Es lógico que si no hay ventas no hay obra y si no hay obra no hay nada que vender. Aquí considera que si a ambos les gusta lo mismo o si tienen cualidades similares es mejor que no sean socios.


 

2.- Aunque sea tu mejor amigo, deben actuar como si no lo fueran

Debe existir un documento oficial notariado de la sociedad y otro documento con la descripción del puesto de cada uno. En pocas palabras poner “todas las cartas sobre la mesa”. ¿Quién va a hacer qué? No supongas que porque ya lo conoces, él o ella debe hacer x o y, todo se tiene que hablar y poner sobre papel.


 

3.- Nada de que le depositas tu amigo

Se deposita a una cuenta mancomunada donde se necesiten de las dos firmas para transferir o retirar cantidades grandes. Todo lo relacionado con dinero debe estar documentado y respaldado por documentos oficiales de bancos.


 

Recuerda, siempre hay un riesgo de que te asocies con amigos o desconocidos, solamente asume la responsabilidad de ese riesgo. En lo personal sí se han robado ideas y hasta clientes, pero fue mi responsabilidad porque yo las compartí y puse mi “know-how” en “bandeja de plata”.



Mi error fue asociarme con personas con un “know-how” muy similar al mío y confiar en socios con valores muy pobres. Sin embargo, hay muchas historias de éxito de socios que son amigos y llevan más de 20 años trabajando juntos por el complemento que son uno del otro y la confianza que se tienen (lee esta historia sobre los hermanos Musk).



Tu historia puede ser muy exitosa si consideras lo anterior, al final no hay negocio sin riesgo.

 



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Foto: Shutterstock




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