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Quitar la tenencia es una medida de populismo económico: CIEP

La tenencia tiene todas las propiedades que nos gustan de un buen impuesto, es progresivo (pagan más quienes más tienen), es nacional, de fácil cobro y además es un impuesto verde, según Héctor Villareal; en el DF para compensar esta medida se incrementó el boleto del metro.



11 diciembre, 2015



La eliminación de la tenencia en los diferentes estados de la república obedece más al populismo económico de los propios gobernadores, que a argumentos financieros contundentes, de acuerdo con Héctor Villareal, director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Eliminar la tenencia vehicular es una muy mala apuesta, debido a que es un gravamen que tienen muchas virtudes, explicó.

"La tenencia tiene todas las propiedades que nos gustan de un buen impuesto, es progresivo (pagan más quienes más tienen), nacional, de fácil cobro y además es un impuesto verde", dijo.

Además de esto, se ha cuestionado el estado en que quedan las finanzas públicas locales después de eliminar la tenencia. En Nuevo León por ejemplo, después de que se anunciara que será eliminada por completo en el 2018, las calificadoras crediticias advirtieron que esta decisión del gobierno entrante de Jaime Rodríguez afectaría las finanzas del estado y pondría en riesgo su calificación crediticia.

Moody’s afirmó que: "la eliminación del impuesto es un factor crediticio negativo para el estado porque disminuirá los ingresos durante los próximos tres años en alrededor de 2 mil millones de pesos o el 2.6% de sus ingresos totales".

En el mismo sentido se pronunció Fitch Ratings, que anunció que Nuevo León ponía en riesgo su calificación BBB+, debido a que impactaría la capacidad de ahorro que puede generar la entidad.

Esta entidad norteña recaudó en 2015, 2 mil 164 millones de pesos, cifra que se reducirá 20% durante 2016, 50% en 2017, para por fin dejar de cobrarse en 2018. 

El gobierno neolonés no es el único que ha decidido eliminar este impuesto, el Distrito Federal, desde 2013 sólo cobra la tenencia a vehículos con un valor mayor a 250 mil pesos. El resto paga sólo el concepto de “refrendo vehicular”, mucho menor que la tenencia, y que no toma en cuenta ni el valor ni el año del automóvil.

El eliminar este ingreso fiscal tuvo efectos negativos para la Ciudad de México, uno de ellos fue que se dejó de recaudar de los automovilistas, tuvo que sacarse de otro lado, en este caso de los usuarios del metro.

Esto a pesar de que en su momento, el entonces tesorero local, Emilio Barriga, declaró que no se contemplaba subir el precio del boleto del metro, para subsanar el hueco en las finanzas públicas.

De acuerdo con datos de la consultoría Indicador, en 2013 se dejaron de recaudar 2 mil 686 millones de pesos debido al subsidio a los automóviles, una cifra muy cercana a los ingresos que se obtuvieron por la subida en el costo del viaje en el STC Metro (2 mil 915 millones).

Es decir, aumentó el subsidio al sector medio-alto de la población, que son los que pueden comprar un automóvil, y disminuyó para las personas de más bajos recursos que deben tomar a diario el metro para llegar a sus trabajos y escuelas.

De acuerdo con la encuesta de Movilidad y Transporte en el Distrito Federal dada a conocer por Parametría con datos de 2013, sólo 16% de los capitalinos usa como principal medio de transporte el auto propio, comparado con 75% que utiliza transporte público (metro, metrobús, microbús, trolebús y combi).

“Si se trata de cuestionar y eliminar subsidios para mejorar la movilidad de la ciudad, el otorgado a la tenencia debería de ser el primero en desaparecer y lo recaudado bien podría ser usado para financiar las transferencias anuales al metro. No es justificable que se premie el uso de un medio de transporte que tantos daños sociales causa (contaminación, accidentes, tráfico, etc.) por sobre los medios de transporte público masivos que benefician a toda la población”, escribió el economista y urbanista Salvador Medina Ramírez. 

Otro de los aspectos negativos de eliminar la tenencia es el impacto que esto tiene en materia ecológica, pues impulsa el uso del automóvil y desincentiva el uso del transporte público con una huella ecológica mucho menor.

Al respecto, el ecologista Andrés Lajous, expresó en 2009 sobre la propuesta de eliminar la tenencia estatal que aunque no se pensó originalmente para eso, es un impuesto verde que le da envidia a muchos países, y por ello quitarla sería un error.

“Quitar la tenencia, pese a sus deficiencias, sería un error que quienes creemos en proteger el ambiente, no podríamos perdonar”, sentenció Lajous (con información de Reforma, El Universal, Parametría, Indicador y Financial Red México).





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